Lunes , 25 Septiembre 2017

EL OTRO DATO/ Paso Express… a la muerte

 

JUAN CHÁVEZ.

Pobre lluvia.

Sí, pobre, de todo le arrojan la culpa.

Si se excede, como es el caso de las últimas tormentas en casi todo el país, provoca inundaciones y le mientan la madre.

También sus excesos reblandecen la tierra y ¡pácatelas!, provoca tremendo socavón como el del llamado “Paso Express” de Cuernavaca que de 5 metros de profundidad y 11 de diámetro, se tragó un automóvil y provocó la muerte de padre e hijo que viajaban en él.

La obra fue construida sobre tubos de drenaje que tienen una antigüedad de 40 años.

Es decir, hubo imprevisión en esa arteria de alta velocidad que costó más de dos mil millones de pesos y que se había proyectado en unos mil millones.

Apenas inaugurada el 1 de abril, el presidente Peña la presumió en discurso que pretendió ser el reportaje descriptivo de la “maravilla” que acortaría el tiempo de viaje a Acapulco de 4 a 3 horas.

Desde el aire –el mandatario volaba en helicóptero-, en su crónica-reportaje le dio vida útil para 40 años.

Aconteció, para desdecir la palabra presidencial, que a menos de cuatro meses muestra la tragedia de sus fallas.

Este miércoles 12 de julio, luego de la difusión del doloroso percance acaecido a las seis de la mañana, se advirtieron las fallas en la licitación o concesión de construcción de la obra a la empresa Aldesa que, en comunicado difundido por la tarde, culpó a las incesantes lluvias y “la basura” de provocar el socavón.

Imprevisión absoluta: se ejecuta una obra sin tomar en cuenta lo que la naturaleza nos receta cada verano: lluvias tormentosas, aguaceros de miles de milímetros por segundo.

Ya antes, Gerardo Ruiz Esparza el secretario de Comunicaciones y Transportes se había purificado y señalaba a la antigüedad del drenaje como el directo “responsable” del hoyo en el kilómetro 93 de la carretera México-Cuernavaca.

El funcionario, lastimeramente, en intento de lavarse las manos, señalaba en entrevista televisiva que la lluvia y la basura habían provocado la rotura del viejo drenaje y la cinta asfáltica, sin sustento, se abrió y se tragó al desgraciado automóvil.

Se refirió a sus 40 años en el servicio público y dijo “no tener necesidad” de ser titular de la SCT.

Lo que queda en el aire es saber si la licitación o concesión fueron otorgadas en contrato en blanco y si la SCT inspeccionó con todo rigor los avances de la obra y, sobre todo, si consintió que se ejecutara sobre cañerías tan traqueteadas.

Son varios los tubos de drenaje de la ciudad de Cuernavaca que cruzan ese mal halado “Paso Express” y todos tienen envejecimiento de cuatro décadas.

Hay también, por parte de la SCT negligencia total.

Las fallas en ese acotamiento de la México-Acapulco fueron señaladas por vecinos de la zona desde el pasado mes de junio e inclusive, Mario Meneses, ayudante municipal de Chiutlán dio cuenta, según sus palabras, de que iba acontecer una desgracia si no se atendían los reblandecimientos de la tierra bajo el “Paso Express”.

De eso, el funcionario municipal tiene acuse de recibo pues su advertencia de lo que observó la presentó por escrito, según declaró al noticiero televisivo de Milenio.

Lo imperdonable es que no haya observado nadie lo que iba a quedar debajo de los 14 kilómetros de la vía que disminuye el tiempo de viaje a Acapulco.

www.entresemana.mx

 

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