EL OTRO DATO/Corrupción mata

JUAN CHÁVEZ. De Los Pinos salió la versión de que los medios escritos y electrónicos manejan y destacan notas que destilan amarillismo puro.

La crítica de los opinadores, añadió la fuente, es más severa: juzgan antes de que la justicia asuma su papel y agote las investigaciones.

Por eso, tal vez, el presidente Peña declaró que “No anticiparé juicios”.

Y eso de no anticipar es ya anticipar. Jure usted que el titular de la SCT, Gerardo Ruiz Esparza, terminará por presentar su renuncia a fin de que “las investigaciones se lleven a cabo en forma independiente”.

Por lo pronto, el delegado de la dependencia en el estado de Morelos ya fue “renunciado” por instrucciones directas del presidente, y bajo esa fórmula de que la averiguación sea independiente.

En otras palabras, y para abrir boca, el hilo se rompió por lo más delgado.

Habrá más hilos. Madeja de ellos, ni quien lo dude. Lo exige el caso y una sociedad que ha perdido la fe hasta en la realización de obras materiales.

La neta, los que hacemos columna de opinión nos basamos en los hechos. Ellos hablan por sí solos. Ellos conforman esa triste realidad que da cabida al amarillismo en los medios.

Tal es el caso del socavón en el afamado “Paso Express” cuya obra fue entregada, por licitación, a la empresa menos calificada para hacerla.

A la empresa Aldesa se le concedió la ejecución del proyecto tan solo porque presentó el presupuesto más bajo.

Es decir no se analizó experiencia y mucho menos especialidad.

Como que la calidad, a la autoridad, le importó un carajo.

Además la inversión final resultó 145% más cara.

La ASF, desde febrero, había advertido sobre la mala calidad del libramiento de Cuernavaca que con tanto bombo y platillo inauguró Peña Nieto el pasado mes de abril.

En el fondo lo que hay en el caso del socavón es corrupción. Y corrupción de la más grave: corrupción que además de robar al erario mata a particulares.

Lo que más duele y ofende es la negligencia de las autoridades, cualesquiera que sean, porque no se prestó auxilio de inmediato a las dos víctimas, padre e hijo, que murieron finalmente asfixiados.

El rescate se inició cinco horas después de que el vehículo había caído en el socavón y no se atendió para nada la llamada a la novia del joven Mena Romo que a las 5:30 horas del día maldito llamó por el celular a la novia: “Caímos en un hoyo con todo y coche; busca ayuda”, fueron sus postreras palabras.

La negligencia pura. La irresponsabilidad de todos los que supuestamente tienen que salvar vidas. El caso del socavón hay que sumarlo al otro crimen, “organizado” también.

Y que conste, va a figurar todavía buen tiempo como “nota roja” o amarillismo puro si se prefiere.

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