POSTIGO/ Políticos en la banca

JOSÉ GARCÍA SÁNCHEZ. Un partido político debe tener cuadros preparados, como si se tratara de un equipo de futbol, pero el futbol precisamente en nuestro país, invita a no pensar. Los directores técnicos de los partidos no preparan jugadores para la banca, que a veces son mejores que los titulares, quienes quieren aparecer siempre en la escena política del país.

Así, un partido político tiene al delantero de ayer, como defensa y se prepara para ser portero. Es decir, los cuadros de un partido no se crean simplemente se repiten. Así, el senador, es presidente municipal, diputado local, diputado federal, senador, y si tiene suerte gobernador, de ahí vuelve a ser senador o diputado hasta que el erario lo tiene como parte de su inventario.

El reciclaje de candidatos en todos los partidos políticos crea más desconfianza de la que pueden imaginarse sus dirigentes, pero como no hay capacidad crítica y mucho menos intención

de preparar cuadros, porque no hay capacidad para dejar de ser protagónicos y figurar lo mismo como senador que como presidente  municipal o diputado, pues los partidos se convirtieron en un grupo de jugadores de futbol veteranos que hasta la porterías e les pierde a la hora de intentar anotar.

En México no hay políticos veteranos sin cargo, a menos que hayan sido desleales al sistema, –es decir que no hayan querido ser cómplices de triquiñuelas electorales o desvíos de fondos–, están en la banca pero de las cámaras, están en una curul, donde ni por asomo permiten que el suplente se entere de sus actividades porque saben que no dejaran el puesto, a menos que sea algo mejor.

El desgaste de este reciclaje de políticos lleva a la población a desconfiar en todo lo que suene a partido político, de ahí que el propio líder nacional del PAN, Ricardo Anaya, señale que este instituto político tiene cuadros importantes listos para encabezar candidaturas, pero también estará abierto a apoyar a ciudadanos a fin de incorporar a lo mejor de la sociedad.

Si un partido político no tiene, por lo menos la intención, de tener entre sus filas a lo mejor de la sociedad no se le puede llamar partido político.

Pero si vamos más afondo, el discurso de naya quiere decir que lo mejor de la sociedad en su totalidad, está fuera de las filas de Acción Nacional. Porque dice que al abrirse a ciudadanos podría incorporar a lo mejor de la sociedad, que al parecer está muy alejado de su partido.

Un partido político tiene la obligación de tener cuadros, como un director técnico tiene la obligación de preparar personas comprometidas para que salte a la cancha a cubrir a algún compañero cansado, lastimado o simplemente desgastado.

Pero los partidos políticos tienen en sus personajes una serie de políticos reciclados que son incapaces de motivar el voto, de tener decisiones  acertadas, para lo único que se reincorporaran a las filas del gobierno es para buscar entre los huecos de las leyes y los rincones de los negocios personales una actividad eminentemente corrupta en todos los niveles de gobierno.
el reciclaje de los políticos no los compromete a nada, su compromiso es con ellos mismos, frente a una autoridad electoral no sólo pasiva sino solapadora de éstos políticos que si no son reciclados, son improvisados en el nombre de la apertura partidista hacia las candidaturas independientes.

Ahora la política es como el futbol, un espectáculo donde quienes deben actuar son espectadores, y, por lo tanto cómplices de lo que en la cancha sucede y todavía tienen la ingenuidad de asombrarse lo que en ocurre.

El deporte cuando no se practica y solo se observa enajena; la política cuando no se ejerce como ente político de una sociedad termina por manipular y engañar. Es lo que vemos de nuestro sistema político a través de la reducida ventana de la información.

www.entresemana.mx

Compartir articulo