Lunes , 25 Septiembre 2017

INFLEXIONES DESDE EL INSOMNIO/ ¡Salud..!

JOSÉ MARÍA ARELLANO MORA. A fuerza de la vida nos enteramos, aprendemos.

Por los años sesentas, me enteré, que al interior de la Unidad estaban prohibidos los establecimientos que vendieran bebidas alcohólicas.

Entre otras cosas, la venta de departamentos indicaba, en una cláusula, especificando la cantidad de miembros, por familia, que deberían habitar el inmueble.

No estaba permitido tener mascotas. Era ilegal, salones de juego, de billar y futbolitos, entre otros.

Era verdad, meros comentarios, o el simple run-run. Pero a mediados de los setentas, existió un local de futbolitos. Cinco pesitos, costaba la ficha, se insertaba en la ranura al centro de la mesa y empujando el tubo de metal, caían en el cajón inclinado, tres bolas de plástico macizo. Y, a jugar.

Los juegos electrónicos, aparecieron en un local del cine Tlatelolco, “Chispas”. Menos de un minuto, duraba la diversión y al no tener más dinero o carecer de habilidad para ganar juego extra, breve era la emoción.

Las fiestas o reuniones, las que duraban al amanecer; y de los participantes queriendo seguir bebiendo bebidas espirituosas, salían de la Unidad para comprar más combustible, en las colonias aledañas.

A principios de los noventas, aparecieron locales de la Unidad, ofreciendo en venta, bebidas embriagantes. Pero el costo excesivo del pomo o de las “cervatanas”, se recurría a las tiendas del exterior, por la famosa ventanita, hasta altas horas de la noche, aunque era mínimo el pago extra. O definitivamente, se prevenía comprando un poco más, para aquellos sedientos.

Es raro ver al interior de Tlatelolco, a personas en estado inconveniente, retozando en algún pasillo, banca o recoveco de algún edificio. Al no verse no es porque sea solo privativo de otras colonias. La situación de ayeres y, actualmente, es difícil. Ese ser humano que se espanta de algo fuera de lo “normal”, desconoce el dolor de otros. La dispersión y aislamiento es la solución inmediata para negar la existencia de quienes sufren…

Esto pasa en el mundo, en la Ciudad de México y también en Tlatelolco.

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