Sábado , 22 Julio 2017

La Familia

Emma López Juárez

Puebla de los Ángeles, 16 de julio (LEYENDAS DE PUEBLA).- -¡Qué alegre domingo hemos pasado!,  ¿verdad?, la reunión con los primos ha sido excelente-, “sí, no cabe duda que estas pláticas, son para estar  en completo relax, aunque no todos hemos estado con esa tranquilidad”, -tienes razón yo me di cuenta, pero pensé que sólo estaba yo observando lo que hacía el primo Miguel-, “sí está muy triste, pero no sé por qué, ¿cuál es la causa?, se notaba que quería jalarse de los cabellos, gritar, salir corriendo”.

-Pues no sé si sea por lo que está pasando, o tal vez por otro motivo-, “¿sabes qué le pasa?”, -no ves que hace dos meses que se quedó sin trabajo, y no ha encontrado-, “sí la situación del país es muy problemática, es muy difícil encontrarlo, y a su edad, bueno, que eso no tiene nada que ver porque ahora en la actualidad es por otros medios, como se logra obtener algo”.

-Sí tienes razón, mañana voy a ir a verlo y saber qué le pasa-; “hola Miguel, como estás”, -hola Lourdes, pasa acá mira tratando de encontrar algo para medio pasarla, ya ves cual es mi situación-, ¿pero qué has hecho, cómo has logrado ir a ver los empleos si no tienes nada con qué moverte?, -mira te voy a contar la historia que me ha dejado estupefacto, porque yo no lo creía, pero así ha sido, y eso es lo que me ha mantenido, porque de una u otra manera, tengo para moverme algo en el día, o por lo menos para comprar algo de pan o tortillas y no quedarme sin comer-.

“¿Cómo es que hasta ese grado has llegado?, -ya ves, así son las cosas. Pues mira, hace como tres meses, cuando todavía estaba laborando, escuchaba que se encontraban a La Familia, la cual se aparecía, que siempre está en el parque, que se la encuentran en la calle, en fin, para todo era La Familia-, “pero cómo es posible que podamos entender esto, y sobre todo yo no sabía de qué se trataba, bien te diré que un compadre mío, me contó que una vez, se había quedado sin dinero, lo habían asaltado, quitándole toda su quincena, y estaba hasta llorando porque no sabía que hacer por sus hijos.

En esto estaba cuando de repente vio que pasaron cerca de él un señor como de unos cuarenta años, su esposa más joven y un niño como de seis años, y tiraron un billete de cien pesos, lo recogió y les gritó para que lo esperaran y se los entregara pero claramente se dio cuenta como entraban a una casa, en la que no sacaron ni la llave para ingresar, sino que  se metieron por unos pequeños cuadros, que fue lo que más le causó extrañeza, sin dudarlo, se puso a llamar a la puerta con insistencia, como unos quince minutos pero nadie salió.

Al ver el resultado, con el billete fue a comprar a una tienda algo para llevarlo a su casa y con ello poder degustar alimento, acabada la cena, le contó a su mujer Viviana, lo que le había pasado y cómo había conseguido el pan de ese día, ella se quedó mucho más sorprendida, -¿y mañana de qué manera te vas a ir?- le preguntó, -ya has gastado todo-, “caminando mujer, Dios proveerá, lo que me preocupa es de dónde voy a conseguir dinero para la comida de mañana”, -no te preocupes, con lo que preparamos ahorita, le agregamos un poco más de agua y con eso nos alcanzará-.

Con la cara triste, se marchó en la mañana, el aire frío lo despejó totalmente, pero se fue con la idea de ir a ver  a sus amigos, a fin de quien podría prestarle para poder salir la semana, sería solamente ya para cinco días, cuando iba llegando a su trabajo como a unos cincuenta metros se encontró a uno de sus compañeros y le preguntó por qué estaba triste, le contó la anécdota y se sorprendió aún más, cómo era posible que una familia desapareciera de esa forma, llegaron y se dedicaron a su trabajo.

A la salida Miguel se fue caminando nuevamente, pues no tenía ni para el pasaje, pero cerca de diez minutos antes de llegar a su casa, nuevamente vio a esa familia, y esta vez dejaron caer un billete de doscientos pesos, sin pensarlo siquiera, lo recogió y se fue corriendo a alcanzarlos, pero por más que avanzaba, nunca lograba acortar la distancia, vio de nuevo como llegaba a la casa anterior y se metieron de la misma manera, de nueva cuenta se dispuso a tocar la puerta y tocar  a que alguien apareciera, pero nadie obedeció a su llamado.

Como no salió nadie, dudó sobre si podía hacer uso del recurso, con eso compró y le dijo a su esposa de nuevo lo que había pasado. –Mira- dijo ella, -yo no sé si es verdad o mentira lo que me estás contando, pero lo cierto es que hay comida para los niños que es lo más importante, anda vamos a dormir ya es tarde, mañana veremos qué hacemos-, así fue durante toda la semana cuando no eran cien, eran doscientos, llegado el día de la paga, ya que en su empresa la retribución era semanal, fue directo a esa casa, de casualidad ese día no le había pasado nada con esa familia, y llegó a donde siempre tocaba, y estuvo esperando, pero no salió nadie, estaba a punto de marcharse, cuando abrió una viejecita de unos ochenta años y le preguntó qué buscaba.

Él le comentó que a una familia que vive ahí le dio las señas, y terminó preguntándole si acaso los conocía, y ella le contestó que sí, pero que ya no podía verlos por ninguna manera, cómo era eso preguntó Miguel, “simplemente porque esa familia ya no existía tenía unos dos años, que se había acabado en un accidente, ellos iban caminando a eso de las nueve de la noche, regresaba de ir a ver a unos familiares, cuando un tráiler en el que el conductor venía alcoholizado, los arrolló, con toda solemnidad los enterraron, pero eso no quedó ahí.

Después de que los sepultamos como a los dos meses empezaron a aparecer en las calles aledañas a eso de las ocho o nueve de la noche, en un principio sólo se había eso, pero después muchos fueron diciendo que estos entes dejan billetes normales a quien más  necesidad tiene, ya que ellos habían hecho una manda de ayudar a unos familiares, pero como no lograron cumplirlo de esa forma, cumplen con su promesa, por eso muchos los encuentran, cuando tienen una gran aflicción. Y sí varios han tratado de encontrarlos pero nadie los ha podido contactar.

El señor se llamaba Gregorio, ella Luisa y el niño se llamaba Macario, era una familia de paz, pero hasta ahí, sólo eso se conocía de ellos, últimamente se sabe que muchos los han encontrado, y ya sabe que  no falta que les llamen de otro modo, y sólo quedaron como “La familia sorpresa”, según los vecinos”.

Dicho esto, le dio las gracias por la información y se alejó de ahí, al día siguiente trató de buscar a la viejita, pero resultaba que no vivía ahí, pues quien le abrió fue una mujer joven de treinta años, quien le contó que era su abuelita, entonces Miguel le comento lo que le había dicho, y ella le contestó que era cierto. Que esa familia y su historia fue así.

-Pues esa es la historia prima, que no me ha dejado estar tranquilo, porque aparte de que me ha ayudado no puedo asimilar leyenda y la bondad al mismo tiempo de que a mí, me hayan ayudado a conseguir algo para mantenerme buscando un trabajo-, “tienes mucha razón primo, pero qué me dices de lo mismo, de lo que le ha sucedido  a esa familia y ya no me dijiste qué pasó con la abuelita”. -¡Ah sí!, de veras, resulta que al ser pariente de esta familia, ella también había fallecido cuando supo la muerte de sus familiares y los cuatro fueron enterraos juntos.

Por eso cuando alguien aparece y después de insistir mucho, ella les cuenta la historia o como madre amorosa, hacerles saber, que por la gracia de Dios ayuda a la gente más necesitada, de esa manera.

Y déjame contarte algo además prima, dicen que de esta forma han logrado que muchos hombres encuentren también un buen empleo, precisamente ahorita voy a ver uno, me llamaron antes de que tú llegaras, para una entrevista y quiero llegar a tiempo, ¿me acompañas?-. “Claro primo vamos, a ver qué pasa”, después de llegar y estar en plática unos quince minutos, Miguel salió gustoso, le habían dado el empleo.

Iba saliendo del edificio cuando ella vio a una familia un hombre de como cuarenta años, la mujer como de treinta y un pequeño niño, el cual tiraba un billete, ella se acercó, pero Al recogerlo cambió, y lo que tenía escrito fue, “cree siempre, siempre cree”.

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