Un verdadero arrepentimiento

Areli Valdivia Ruz

Ciudad de México, 10 de agosto (entresemana.mx).- “Todos sufrieron terribles quemaduras, pero ni así se arrepintieron; en vez de darle gloria a Dios, que tiene poder sobre esas plagas, maldijeron su nombre. El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia, y el reino de la bestia quedó sumido en la oscuridad. La gente se mordía la lengua de dolor y, por causa de sus padecimientos y de sus llagas, maldecían al Dios del cielo, pero no se arrepintieron de sus malas obras” Apocalipsis 16:9-11 (NVI).

El apóstol Pablo escribió en el libro de Romanos que el hombre por la dureza de su corazón no arrepentido anhela ira para el día del juicio de Dios.

Es impactante el percatarse hasta dónde puede llegar el hombre por la dureza de su corazón.

Juan escribió las visiones de los sellos y de las trompetas. Cada una de estas plagas causaron daño en el lugar donde impactaron. Dios llamaba al hombre y este ni en cuenta. La vida se volvió difícil y en lugar de implorar la misericordia divina y refugiarse en la gracia de Dios, se ocultaban en cuevas y pedían a las rocas que cayeran y los aplastaran para morir, pero no lo consiguieron.

Ahora llegan las plagas una vez más, pero con alcances no sólo regionales, sino también internacionales, y a pesar de los daños que estas plagas causan, el hombre al ser afectado por estas, antes que humillarse, arrepentirse y pedir perdón, maldice y blasfema al Dios de amor y justicia.

Definitivamente, y aunque suene duro, la salvación no es para todos. A pesar de lo que el hombre padece, este tiene un corazón frío y se torna a Dios.

Si Dios nos llama a humillarnos y poder arrepentirnos para así perdonarnos y limpiarnos, entonces hagámoslo. No queramos esperar al final y para entonces ya sea muy tarde.

Dudas, comentarios y sugerencias: areeval@gmail.com

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