Miércoles , 23 Agosto 2017

EL OTRO DATO/ Meade será el bueno

 

JUAN CHÁVEZ. No importa que Estados Unidos y Corea del Norte tengan tenso al mundo con su guerra verbal que se traen en abierta provocación de llegar a la guerra nuclear.

Todos sabemos que una conflagración de tal dimensión significaría la desaparición de la Tierra.

El líder de la comunista Norcorea ya llegó a calificar a Donald Trump como de “escaso raciocinio”.

En buen romane, Kim Jung-un  le dijo, sin más ni menos, que “está Lorenzo”. Que está loco pues,  y amenazo con dirigir cuatro misiles intercontinentales: 2 contra Japón y 2 contra la isla de Guam, base militar de Estados Unidos.

Donald Trump ensombreció más al panorama al endurecer  más sus amenazas contra Corea del Norte. ¡Fuego y Furia!, había anunciado la víspera.

En tal escenario el PRI cerró sus cinco mesas temáticas realizadas miércoles y jueves en otras tantas ciudades de la provincia mexicana y modificó sus estatutos para abrir las puertas a un “candidato simpatizante” a la Presidencia de la República.

Los pre dictámenes, como los nominó el partido, deberán ser corroborados en la 22 Asamblea Nacional que celebrará este sábado en el Palacio de los Deportes.

El acuerdo lleva dedicatoria: José Antonio Meade, actual secretario de Hacienda.

La apertura a “candidatos simpatizantes” es a todos los niveles lo que tácitamente significa la eliminación de los 10 años de “militancia probada” para acceder a un puesto de elección popular.

Podríamos presumir y decir que cuando Meade fue nombrado titular de Hacienda, en un par de enroques que en su gabinete hizo el presidente Peña Nieto, escribimos que el futuro para él era llegar a ser el abanderado del PRI a la candidatura presidencial.

Claro, aún como “candidato simpatizante”, la base priista y sus simpatizantes deberán votar si lo aceptan o rechazan.

El punto es que se trata de un político limpio, que no tiene cola que le pisen.

Ha transitado en tres secretarías de Estado sin pertenecer a partido alguno. Ha servido a la nación desde los gabinetes de los presidentes  Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña.

Será, no me cabe duda, un gran candidato que creará su propia aureola para acercarse a la gente.

De hecho, si llega a ser convertido en el aspirante priista, llegará sin esa halo que entraña, ni más ni menos, el populismo al que se le reconoce uno de los daños más terribles que los países puedan padecer.

Con ese halo arribó Peña y barrió en las elecciones. El daño al país, lo absorbemos todos los mexicanos, desde hace cinco años que gobierna a México.

En otras palabras: Peña fue extraordinario candidato. Como presidente, su popularidad araña los 38 puntos. Es decir, casi cuatro de cada 10 mexicanos lo aprueban, más de seis lo reprueban.

¿Qué será Meade?

Hay que dar tiempo al tiempo diría el gran Renato Leduc…

www.entresemana.mx

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