Miércoles , 23 Agosto 2017

SIN RODEOS/ XXII Circo para Idiotas

 

MARCELA JIMÉNEZ AVENDAÑO (PUEBLA). No, no pienso escribir sobre Julión y Márquez, no los conozco, no soy fan del tipo de música que interpreta el primero ni del futbol soccer del que es profesional el segundo, y mucho menos de los actos criminales a los que se les vincula.  De ser ciertas las acusaciones, la verdad es que no pasan de ser dos mexicanos despreciables más, involucrados en actividades criminales que nos han costado a los mexicanos miles y miles de vidas, inseguridad y violencia, una generación cooptada bajo sus redes e influencia, y el gasto brutal en recursos materiales y humanos para combatir un flagelo que requiere una limpia general, legislación acorde, instituciones confiables, gobernantes verdaderamente comprometidos con el abatimiento de la corrupción y la impunidad, y en términos generales un auténtico Estado de Derecho y una República fuerte.

Escribiré sobre el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y su nueva farsa, y no porque crea que a Usted, querido lector, lo tenga particularmente interesado con ello, sino porque me es un tema muy personal y doloroso.

Milité en ese partido muchísimos años, más de los que puedo acordarme. Entré siendo muy chica en varios sentidos (edad, malicia, experiencia). Me vi fascinada, de pronto, al sentir el poder de cerca, al saber que desde ahí se podían hacer cosas geniales por mi país y su gente. Siempre odié las injusticias y me parecía que era el lugar perfecto para trabajar sobre ello.  Era, como toda universitaria, idealista y tonta. Y así me hice de muchísimos amigos que tenían las mismas aspiraciones que yo. Muchos se desencantaron primero y siguieron esos mismos sueños desde la iniciativa privada o la academia; otros, como yo, lo hicimos  tiempo después; y algunos, muy pocos he de decir, permanecen todavía ahí dejándose usar por esos viejos y nuevos dinosaurios que mantienen y mantendrán el control del partido y sus decisiones mientras el PRI siga dotándolos de poder y riqueza. Porque aunque me queda claro que Usted lo sabía ya, lo que menos les importa es México, a menos que se pueda vender, cosa que también han venido haciendo.

Claro que esto no es privativo del priísmo, lo podemos ver en absolutamente TODOS los partidos políticos del país. Si bien los enfrenta la ideología, los une la ambición personal y de grupos, la falta de compromiso social y de solidaridad nacional, las malas mañas y su grosero acercamiento con todo tipo de mafias y delincuentes.

Por eso, el hablar de su XXII Asamblea Nacional que concluye este sábado, es hablar de su nuevo Circo para Idiotas.

Es encantador escuchar los argumentos a favor de cambiar sus documentos principales para avalar el dedazo presidencial disfrazándolo de modernización partidista y acercamiento con la sociedad; es de una gran ternura saber de su intención de frenar a los legisladores chapulines (que brincan de la Cámara de Diputados a la de Senadores por la vía plurinominal, pasando años y años en el Congreso de la Unión sin hacer campaña ni acercarse a la gente), mientras al mismo tiempo algunos de ellos, que por cierto han pasado más de 20 años como legisladores plurinominales, anuncian que esa medida será seguramente impugnada y desechada en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Y todavía aplauden!!!!

Lo único cierto es que con la eliminación de candados para la postulación de candidato a la Presidencia, los priístas -que han mostrado una y otra vez ser absolutamente institucionales y cero revolucionarios- le han dado factura en blanco a Enrique Peña Nieto para que escoja al gallo que más le convenga por encima, nuevamente, de lo que pudieran pensar o querer el resto de los grupos partidistas, ya ni se diga de los ciudadanos. Porque aunque él así lo crea todavía, el PRI es más que Atlacomulco.

En fin, esto no es bueno ni para el PRI ni para el país. Seguirán enviándonos candidatos a modo y no a los mejores. Pero en tanto eso sucede, nos leemos la próxima semana…

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