Miércoles , 23 Agosto 2017

¿Dulce o amargo?

Areli Valdivia Ruz

Ciudad de México, 11 de agosto (entresemana.mx).- “Tomé el rollito de la mano del ángel, y me lo comí; y en mi boca era dulce como la miel, pero una vez que me lo comí, se me volvió amargo en el estómago. Entonces me dijeron: <<Tienes que comunicar nuevos mensajes proféticos acerca de muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.>> Apocalipsis 10:10-11 (DHH)

La Palabra de Dios produce bastantes sensaciones en los hombres, todo depende del oyente o lector, y el mensaje de Dios para nosotros.

David cantó de la ley de Jehová, diciendo que es más dulce que la miel, pero en algunos otros momentos le resultó incómoda.

Para los hombres autores que sirvieron como mensajeros de la Palabra de Dios, en algunos casos, al recibir el mensaje, les parece fuego que consume y purifica; en algunas otras ocasiones lo sienten como un bálsamo que produce bienestar y sanidad.

Juan vivió ambas sensaciones, al igual que el profeta Ezequiel. La Palabra fue muy dulce, pero al ser procesada, le resultó muy amarga.

El mensaje de amor es agradable a nuestros ojos u oídos, no siendo así el de justicia e ira divina.

Lo importante de esto es que el mensaje de Dios es tan inmenso que produce varias sensaciones en los oyentes, pero este nunca debe de ser modificado con tal de ser agradable al oído de unos cuantos. La Palabra de Dios es verdadera y es directa. ¡Hablemos y demos a conocer la verdad que Dios tiene para nosotros!

Dudas, comentarios y sugerencias: areeval@gmail.com

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