EL OTRO DATO/ Voy hasta el Infierno

 

JUAN CHÁVEZ. La cita es eminentemente bíblica, desprendida del Antiguo Testamento.

“… Iré donde tu vayas”.

Eso dijo el ex presidente Felipe Calderón a su esposa Margarita Zavala cuando anunció su renuncia al PAN de Ricardo Anaya.

Igual dijo Rut hace miles de años a su suegra Noemí a la muerte del hijo de ésta y esposo de Rut.

Se ignora la autoría del considerado Libro de Rut pero así es conocido ese pasaje de la mujer moabita que juega al lado de Noemí, también viuda como ella, importante rol en la Biblia ya que llegó a ser antecesora de David.

Pero tras la alusión al texto sagrado, hay que decir que la renuncia de Margarita no caló en las posiciones de las preferencias electorales por la Presidencia 2018.

Como mera aspirante, según reciente encuesta de Buendía, Loredo y Asociados, levantada en domicilios del país este sábado y domingo (horas después de la dimisión), Margarita no ganó terreno frente a Ricardo Anaya que, como representante del Frente Ciudadano por México, figura en primer lugar con 24%.

Luego, con 20 puntos sigue Miguel Ángel Osorio Chong y López Obrador, con 11.

Como independiente la ex panista alcanzó 8 puntos, seguida de Pedro Feriz y la zapatista María de Jesús Patrón, con 4 cada uno.

En definitiva, la renuncia de Margarita no movió la intención del voto entre el electorado que no registró ningún cambio en comparación a dos meses atrás.

Ni por partidos se registró alteración alguna por la severa decisión de Margarita.

Morena se mantuvo con 22 a la cabeza seguida del PAN con 19, PRI con 16 y muy por debajo PRD y MC con 5 cada uno, Verde con 4, PT y Verde con 2 y Panal con 1.

Claro que regresar al santuario de Los Pinos, aunque sea como “primer damo” es buena ilusión, como la de Rut que, proveniente de tierras paganas fue luego bien acogida por Dios cuando se refugió en Belén y volvió a casarse.

Ella había dicho a Noemí: “Tu Dios es mi Dios” y por eso luego subió a las glorias del poder de los antiguos israelitas.

Calderón sueña con ir hasta el Infierno, con tal de retornar a la residencia presidencial, actitud que algunos analistas califican como una especie de “reelección vía marital”. Todo sea por el poder, qué caray.

La renuncia no significó la caída directa del llamado Frente Ciudadano por México.

Pero en el partido azul la catástrofe seguirá. Los rebeldes se quedarán en el partido para confrontar con Ricardo Anaya.

¿Qué hay que esperar?

Que siga el destajadero en el PAN y que Calderón vaya hasta el mismo Infierno a ver si el Diablo le hace el favor que revolotea en su cabeza.

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