La oración del enfermo

Areli Valdivia Ruz

Ciudad de México, 11 de octubre (entresemana.mx).- “Jehová, no me reprendas en tu enojo,   Ni me castigues con tu ira.

Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo;   Sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen.”

Salmos 6:1 – 2 [RV60]

Este Salmo es conocido por muchos creyentes como “la oración de un enfermo”. De hecho se usa de él cuando se visita a un enfermo. Sobre todo, cuando se encuentra postrado.

En la cosmovisión  judía, la presencia de la enfermedad era considerada como una consecuencia del pecado. El hombre desobedecía un mandato y Dios lo “castigaba” con una enfermedad. Un ejemplo de ello está en Juan nueve. Un joven con ceguera. Preguntan a Jesús: “¿Quién pecó, este o sus padres?”

La lectura de hoy así lo deja entre ver. David pide a Dios misericordia. Pide no ser reprendido por la ira del Señor. Está enfermo y más que desear ser castigado, lo que busca es recibir el bien divino siendo sanado.

Como quiera que sea, la enfermedad está presente. Enferma el cuerpo, también el alma. El enfermo requiere de atención, de acompañamiento y de salud.

A Dios hay que acudir en oración. Pedir perdón si es necesario, pues el enfermo muchas veces reniega por lo que le acontece. Dice la Palabra: “La  de fe sanará al enfermo, y si hubiere cometido pecado, le será perdonado” (Santiago 5).

Pidamos misericordia, arreglemos cuentas con Dios, después busquemos al doctor.

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