TRAS LA PUERTA DEL PODER/ Continuidad y reforzamiento de lo hecho; no demolición de reformas: Meade

 

Roberto Vizcaíno

ROBERTO VIZCAÍNO. No enciende masas. No hace vibrar a sus seguidores, ni ganaría un concurso de oratoria de primaria, pero José Antonio Meade no echa rollos. Su mensaje es claro y directo. Y podemos o no estar de acuerdo con lo que dice y promete, pero eso no lo lleva a intentar suavizarlo o esconderlo:

“…lo importante es atreverse…

“Hoy México tiene un mejor presente y futuro, gracias a un liderazgo claro.

Reformas que habían esperado por décadas, se concretaron con diálogo y con la voluntad transformadora de las mujeres y de los hombres del PRI.

Este impulso reformista fue posible gracias al talento y la sensibilidad de un gran mexicano, de un arquitecto del cambio que logró que hoy tengamos 3 millones 300 mil nuevos empleos con seguridad social para nuestras familias; que nuestros hijos tengan un futuro con educación, salud y bienestar.

“El cambio se dio bajo la conducción de un mexicano con temple y gran amor a México: el presidente Enrique Peña Nieto.

“Hoy tenemos un nuevo sistema de justicia más cercano y transparente que tenemos que consolidar; un sistema educativo donde los mexicanos aprenden y desarrollan su talento; un sistema de salud con cobertura universal para los más vulnerables; un sector exportador y turístico más fuerte; una economía estable con nuevos motores de crecimiento y hemos reivindicado al sector energético como palanca del desarrollo.

“Si bien hay que fortalecer lo que se ha hecho bien, hay también que ser autocríticos y reconocer que hay realidades que nos duelen, que nos ofenden, que nos lastiman, que nos vulneran y que tenemos y vamos a cambiar”, afirmó.

Meade se dirigía así a unos 15 mil priístas concentrados en la explanada de la sede central del PRI. Miles venidos de todo el país. Desde un pódium colocado justo donde hace 24 años hacía lo mismo Luis Donaldo Colosio en un evento similar para aceptar también la candidatura del PRI a la Presidencia de la República.

Justo debajo de él estaba la cúpula del tricolor: el presidente Enrique Ochoa Reza y el resto del Comité Ejecutivo Nacional y sus organizaciones sectoriales; los 14 gobernadores emanados de este partido; diputados federales encabezados por su coordinador César Camacho y los senadores que comanda Emilio Gamboa –dos grupos de donde saldrán algunos candidatos a las 8 gubernaturas que se disputarán el año que entra-; alcaldes y diputados locales.

En ese grupo se acomodaron algunos del Gabinete del presidente Enrique Peña Nieto. En especial dos: Miguel Ángel Osorio Chong y Luis Videgaray. El primero quien fuera su rival más fuerte. El segundo, dicen, a quien le debe la nominación.

Ante todos ellos Meade afirmó que no tiene ninguna duda de que va a ganar la Presidencia de la República.

Agregó:

“Vamos a transformarAcabemos de una vez por todas con la idea de que este país se tiene que reinventar cada seis años. No hay que demolerlo todo, no hay que cambiarlo todo, no hay que inventarlo todo.

Apostamos por la experiencia y no por la ocurrencia; por el conocimiento y no por el enfrentamiento; por la preparación y no por la improvisación. En los programas, no en los caprichos. En las instituciones y en la ley, y no en las profecías. Las “revelaciones” no pueden sustituir el esfuerzo, la preparación y el trabajo”.

Nunca necesitó señalar que el mensaje era para Andrés Manuel López Obrador y para quienes lo apoyan o piensan votar por el tabasqueño.

Y subrayó:

“México es un país con un pasado brillante, un presente vigoroso y en ruta para afianzar un gran futuro.

“Para lograrlo, la mejor propuesta es consolidar los cambios, ampliarlos y profundizarlos.

“Ésta es nuestra visión y éstos nuestros valores: democracia, libertad, inclusión, justicia social, igualdad de oportunidades, responsabilidad ambiental y transparencia”.

Adfelantó que en la precampaña que inicia el 14 de este mes, acudirá al diálogo, la búsqueda de coincidencias y a la franqueza para identificar lo que entusiasma y brinda esperanza a los mexicanos, pero también identificar lo que debemos cambiar.

No habrá sorpresas, indicó, en esta precampaña dará lo que siempre ha dado: diálogo para construir las mejores soluciones.

“Me conduciré con la misma rectitud con la que he formado a mi familia.

“Vamos a proponer una vía clara, realista y sensata de lo que México puede llegar a ser. De lo que va a llegar a ser cuando ganemos la Presidencia de la República.

“México es una nación grande y capaz de sobreponerse a los retos y desafíos. México está por arriba de visiones pequeñas y perdedoras. Para México no hay obstáculos.

“Necesitamos seguridad y justicia, porque la seguridad y la justicia no pueden depender de dónde se nace, en dónde se vive, ni de cuánto se gana”, indicó.

Las otras promesas fueron: ir a un combate directo contra la corrupción y a mejor ingresos de los mexicanos, dar espacios a jóvenes y mujeres y a preservar estabilidad económica y social.

En fin, promesas repetidas dentro de un nuevo estilo en un aspirante presidencial que ha iniciado campaña cobijado por todos dentro de un partido al que no pertenece.

Que ha optado por no romper ni criticar al régimen del que surge ni mucho menos enfrentarse con el presidente Enrique Peña Nieto al que buscará suceder en el poder.

Lo que sea que ocurra a partir de hoy será cosa de su inteligencia y del destino. Lo dicho, dicho está. Eso lo define y prefigura. No esconde, dice que irá a continuar lo hecho por su exjefe Peña Nieto.

LA RECTA FINAL

A partir de hoy el Senado y la Cámara de Diputados entrarán en una vorágine que advierte la discusión y aprobación de al menos 4 asuntos relevantes: la conclusión de la Ley de Seguridad Interior, el nombramiento del Fiscal General de la Nación y del Fiscal Electoral y la designación de una veintena de magistrados.

La mayor carga será para Emilio Gamboa en cuya Cámara se deberán tramitar la mayoría de estos casos y donde se requiere de una negociación a fondo con los grupos de la oposición, algunos de ellos en abierta confrontación con el PRI y el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

Los panistas que encabeza el aguascalentense Fernando Herrera llegarán a estas negociaciones con la espada en vilo a causa de lo ocurrido en Coahuila donde su líder Ricardo Anaya simplemente no pudo revertir el resultado que al final llevó a la gubernatura al priísta Miguel Riquelme, sin duda un personaje del circulo de Rubén Moreira.

A ver cual será el comportamiento de los blanquiazules, de los morenos y otros afectados durante la ceremonia del miércoles en que se deberá entregar la medalla Belisario Dominguez a Julia Carabias, con la presencia del presidente Enrique Peña Nieto.

En la anterior ceremonia Peña tuvo que resistir uno de los embates de la biliosa campechana Layda Sansores. No sea que se le ocurra ir vestida ahora de Juana de Arco.

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