EL OTRO DATO/ Amnistía de AMLO, alianza con narco

 

JUAN CHÁVEZ. La amnistía que AMLO propone a los integrantes del narco crimen convertiría a México en cómplice de tan nefastos criminales.

Nomás por tal idea, que dice estar analizando, el tabasqueño debiera no tener opción a ser aceptado por el Instituto Nacional Electoral (INE) como candidato presidencial por Morena.

Pero no pasará nada. El órgano electoral y los demás partidos políticos seguirán haciéndole los mandados.

En marzo, cuando oficialmente comiencen las campañas, estará cumpliendo 18 años en campaña presidencial. Será su tercer intento por ganar la Silla del Águila.

Cuando soltó tan atrevida y estúpida propuesta, dijo claramente que de llegar a la Presidencia estaba pensando “en conceder amnistía a los narcos” para “pacificar al país”.

Una promesa de campaña, ¿no?

La amnistía es la eliminación de la responsabilidad penal de un delito y, ya se sabe, los hombres y mujeres que forman las bandas del crimen organizado con sus ejecuciones en todo el país, son responsables de la inseguridad y violencia que privan en el país. Tienen en su haber muertes dolosas por millares.

Conceder tal prerrogativa a los delincuentes, además de perdón, constituiría una vía a la impunidad.

¿Votaría usted por alguien que quiere convertir a los mexicanos en aliados de criminales?

¿Votaría por el señor López que ve chueco y piensa que al amnistiarlos volverían la paz y la tranquilidad a las comunidades que viven bajo el terror de los sátrapas que semana a semana matan a inocentes?

Pienso que ni en la boleta electoral debe aparecer.

Por lo pronto, los titulares de la Defensa Nacional y de la Marina Armada de México ya lo descalificaron e hicieron notar que la amnistía a los asesinos del narco marcaría al país como parte de sus cárteles.

El almirante Vidal Soberón fue definitivo:

“El gobierno no puede pactar con la delincuencia organizada; sería convertir al Estado en parte de la delincuencia organizada”.

Y el general Salvador Cienfuegos consideró la idea como “lamentable populismo de AMLO”.

Aquí lo que hay que agregar es que las aspiraciones del febril “sueño presidencial” del tabasqueño lo ponen ya como hombre inhabilitado para convertirse en comandante supremo de las Fuerzas Armadas.

Habría, por parte de los militares, la opción de darle golpe de Estado de llegar a ponerse la banda presidencial y disponer esa loca amnistía que el cambio político o social, y las autoridades electorales, deben frenarle al que aspira a ello.

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