AMBIGÚ/ Fausto, el regreso

 

>> A Jara, Otto le dio las gracias

MARTHA ELBA TORRES (MICHOACÁN/SemMéxico). El 23 de marzo de 2012, el entonces gobernador Fausto Vallejo Figueroa, ante los 112 alcaldes e integrantes del Concejo Mayor de Cherán, dijo textualmente: “Para mí, se acabaron las campañas. Creo que debemos pensar de manera institucional, en servir a Michoacán y no a los partidos. La mejor respuesta que podemos dar es atender a todos sin distingo”.

Ese compromiso selló la primera de las reuniones “municipalistas” que ofreció realizar todos los jueves de cada semana en Morelia, mientras que los viernes los dedicaría a las giras al interior del estado.

Pero en los primeros cien días de su mandato, apenas ha visitado Uruapan –30 de marzo y 1 de abril-; Múgica -10 de abril-; Ciudad Hidalgo -13 de abril-; Lázaro Cárdenas -21 de abril- y Zamora -3 de mayo-. Los lunes los dedica a la reunión de gabinete y entre martes y miércoles, ofreció las “audiencias públicas a la población” que realizó como presidente municipal de la capital, pero nunca las concretó. (edición 354 del 18 de mayo 2012)

Estaba evidentemente enfermo.

Todos lo sabían. Su equipo, los medios, Peña Nieto. Pero prefirieron cerrar los ojos y voltear al otro lado, aunque con ello, Michoacán se fuera al carajo. Advertirlo, al semanariolosperiodistas.mx nos costó el veto del gobernador pero el tiempo nos dio la razón. ¿Quién pagó la cuenta? Las y los michoacanos. (edición 369 de agosto 2012)

Pero don “F” no lo acepta y ya le dieron ganas de volver hacer campaña por Morelia, ahora por su nuevo partido, Encuentro Social, donde tiene de presidentes a dos fieles colaboradores: en el estatal, a Javier Valdespino –ex presidente del Instituto Electoral de Michoacán y secretario del ayuntamiento en la gestión del sustituto Manuel Nocetti, tras la anulación de la elección ordinaria en el municipio- y Rafael Díaz, con cuentas pendientes ante la Auditoría Superior de la Federación por el desvío de recursos y corrupción en el sector salud.

La salida de Vallejo Figueroa del PRI ya estaba cantada desde las elecciones de 2015, cuando por primera vez, en 22 años, no pudo imponer a los candidatos a la alcaldía y diputaciones federales y locales, salvo a tres: Rosalva Vanegas en el distrito 16 suroeste, a Nelly Sastré en el 17 sureste y a
Ernesto Núñez en 11 noreste. Las dos mujeres perdieron frente al PAN, no por falta de apoyo político, sino económico. Confiaron su triunfo en el puro nombre.

Este miércoles 11, finalmente renunció. Lo que no esperó es que lo hiciera solo. Nunca entendió que el político es su tiempo y circunstancia –la máxima de Jesús Reyes Heroles- Y de toda la estructura política y social que construyó a lo largo de 25 años en Morelia, solo lo acompañaron algunos líderes de colonias y tianguistas con acarreados.

Su estructura política comenzó a edificarla desde 1993, cuando llegó por primera vez a la alcaldía como interino. Desde entonces, cuando no despachaba en Palacio Municipal, lo hacía en el de Gobierno, como oficial mayor o secretario particular del gobernador, por lo que formó toda una generación de jóvenes en los cargos y diputaciones. Eso sí, el compromiso contenía una cláusula con letras chiquitas: lealtad absoluta e indiscutible.

Corren muchas leyendas negras sobre el fin que tuvieron quienes se atrevieron a desafiar al cacique. Lo cierto y me tocó ver a varios empujados al ostracismo, vetando cualquier posibilidad de incursionar en la administración pública o partidista, por lo que más que respetado era temido. Anteayer, contra todas las apuesta, no vi a ningún faustista de peso. Sus viejos operadores ya no están, solo Cuauhtémoc Solchaga, recuperando la salud y Lino Gasca, el especialista del trabajo sucio.

El pobre Iván Arturo Pérez Negrón, nieto del político retirado Rafael Ruiz Béjar, fue subido al templete, entre rechiflas.

-¡Bájenlo… es priísta…!

El lunes anterior había renunciado a la subdelegación de Sedatu para buscar una candidatura en Morelia. La que fuera y no quiso revelar por qué partido, pero todos entendimos que sería por el PRI. Ya no. Cavó su propia sepultura en el tricolor…

***

Del discurso de Fausto en la Ocampo, rescato dos aspectos.

1.- Que renunció porque el presidente del CEN del PRI, Enrique Ochoa Reza, al que siempre llamó “gerente” porque no llega a dirigente del partido, nunca le dio su lugar como el amo y señor de Morelia.

2.- Sigue presumiendo a su bonita familia. “A mis hijos les inculcamos valores, pero ellos son responsables de sus actos y esperamos que sigan el ejemplo de sus padres”, dijo. Pues vaya valores y ejemplos que recibieron. Rodrigo, “el Gerber”, queriendo formar su propia empresa templaria con “La Tuta”. ¿Cuál era el negocio de este personaje? La cuota, el secuestro, la extorsión, la venta de drogas. O que explique porqué en una semana quitó el alcoholímetro y las revisiones vehiculares en Morelia. Mosqueaba el comercio de estupefacientes y bebidas a través de taxis.

Al junior Fausto, lo exhibió la agencia Quadratin en una llamada en la que le ordenaba precisamente a Rafael Díaz, secretario de Salud, entregarle la licitación de compra de medicamentos a una persona en específico y por órdenes de su papá, se usó un helicóptero oficial para trasladar de la prensa Cointzio al Star Médica –un recorrido muy corto-, porque el niño, jugueteando en una cuatrimoto, se cayó. Horas más tarde salió con raspones y algunas
magulladuras. El tema pudo haber pasado sin notoriedad, si la aeronave no hubiera aterrizado en plena avenida Camelinas y ante la mirada atónita de automovilistas y transeúntes.

Y ya para qué acordarnos del uso del campanario de Catedral y el espectáculo de luz y sonido que pagamos los contribuyentes, para que Rodrigo le entregara el anillo de compromiso a su novia, de la que se divorció al año de casados; las francachelas en Casa de Gobierno en fines de semana; las
madrizas de los guaruras del junior en fiestas y antros y cuando un chavo lo veía mal.

Vaya valores que les inculcó. Y todavía los presentó en el presídium como su mayor orgullo…

***

Regreso al tema de la “gerencia”, porque efectivamente fue el principio del fin de su cacicazgo en el PRI.

Fausto Vallejo jamás va a aceptar que el suyo fue un gobierno fallido, corrupto y embarrado de narcotráfico. ¿Por qué? No porque no haya pruebas –hay montones-, sino por el manto de impunidad con que lo protegió Peña Nieto; el mismo con que cubrió a los Duarte –Javier y César-, a Roberto Borge y Tomás Yarrington y que ahora tuvo que descobijar porque está a un triz de que su partido nuevamente pierda la Presidencia.

Que en 2011, el mismísimo presidente Felipe Calderón en una gira internacional declarara que en las elecciones de noviembre de ese año en Michoacán ganó el narcovoto, era para preocupar. Llegó Peña y no pasó nada.

Esto escribió Ricardo Alemán el 17 de abril de 2017.

(https://www.publimetro.com.mx/mx/noticias/2017/04/17/gobernadores-nuevo- pri-pena- nieto-
defendio-2012.html) a propósito del triunfo de Vallejo Figueroa en 2011.

“En las boletas ganó el PRI; en el palacio de gobierno estará sentado un político del PRI, pero la gobernabilidad de Michoacán estará en manos de las bandas criminales que ayudaron al PRI a llegar al poder. Y a ese voto es al que se refiere Alejandro Poiré, el nuevo secretario de Gobernación.

“Por eso tampoco se puede decir que en Michoacán sólo perdieron el PAN su candidata, Luisa María Calderón, y el huésped de Los Pinos, Felipe Calderón. En efecto, todos ellos perdieron en Michoacán, pero también perdió la democracia electoral mexicana, que hoy muestra evidencias contundentes de que fue penetrada por el crimen organizado y el narcotráfico”.

Hasta agosto de 2016, que llegó Enrique Ochoa Reza a la dirigencia nacional del tricolor para desde ahí, disparar contra los gobernadores corruptos de su partidos. En Michoacán, Fausto había contribuido a la derrota del PRI en 2015.

Por eso, Ochoa Reza, desde su primera visita a Morelia el 3 de septiembre de 2016, no le hizo los honores a que estaba acostumbrado Vallejo. Desde entonces, lo desconoció como dirigente nacional del partido, aun así exigía reconocimiento y respeto a su cacicazgo y por tanto, mano en las candidaturas de Morelia en las elecciones de este año.

Calculó mal. Desde el CEN lo dejaron fuera. El acuerdo en noviembre pasado, con los grupos locales para que Salvador Galván quedara al frente del Comité Municipal, fue la gota que derramó el vaso. Citó a rueda de prensa para declarar que era una “canallada”, una imposición.

Estaba verdaderamente fúrico: “Sí esto hacen en Morelia, lo mismo pasará con el resto de designaciones pero para las candidaturas del próximo proceso electoral. El partido no se puede manejar como gerencia, y el dirigente nacional no es dirigente, es un gerente del partido.

“A Daniela de los Santos (vicecoordinadora de la bancada priísta en San Lázaro) ya la están imponiendo a la alcaldía. Como se ve, ya se está hablando inclusive, quiénes serán los candidatos a diputados federales y senadores; tres-cuatro gentes se juntaron con el delegado para negociar sus
acuerdos”.

Le preguntaron si renunciaría: “Ahorita estamos enfocados en la cuestión de la dirigencia municipal, pero no dejarán de amenazarme canallescamente con la suspensión de mis derechos partidistas, estar amagando con iniciar procesos sin ningún fundamento”.

Ni falta hizo. Ya se fue. Solo. Porque hasta el cierre de esta entrega, ayer jueves, nadie más, con peso político del PRI en Morelia, había anticipado su renuncia.

Y lo que son las cosas. Fausto Vallejo, lejos de ser una amenaza al PRI, le brinda una grandiosa oportunidad a las generaciones emergente y madura ya con experiencia, de crecer por su propio esfuerzo, sin el voto o veto de quien era el amo y señor en Morelia y sin más ataduras que con su partido y la gente…

***

Por más que Salvador Jara Guerrero a través de sus personeros, quiso vender la idea de que salió de la SEP porque se incorpora como coordinador en Michoacán de la campaña de Pepe Meade, por lo menos esta columnista no se tragó el cuento.

Una llamada a los viejos amigos en la Ciudad de México bastó para confirmar mis sospechas: no lo quiso Otto Granados en la Subsecretaría de Educación Superior, porque lejos de abonar al tema de la Universidad Michoacana, nada más provocaba flamazos innecesarios.

Que se lo puede jalar realmente Aurelio Nuño a la campaña, puede ser. Y para aspectos que tenga que ver con la educación superior, porque para operación política y más en Michoacán, ¡los propios priístas se lo comen frito! O que le den la agenda de asuntos sin importancia.

Jara es requetemal visto en esta entidad. Resultó una pifia como gobernador, una inutilidad total. Su puro apellido provoca ¡huacala! Y la verdad, no creo que lo acepten y menos que lo impongan, porque lo van a bloquear… (a)

#Michoacan

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