Eugenio Gómez, ¿nuevo Lord Ferrari?

Fernando Lara Torres

Ciudad de México, 12 de marzo (entresemana.mx). Por chocante que parezca ya el término Lord que se usa en México para señalar el comportamiento de ciertos individuos, que se sienten magnates o privilegiados y que el Sol no les merece, el título de procedencia inglesa para la nobleza  y los altos cargos, aquí, en nuestro país describe irrisoriamente a quien se le aplica para dar a conocer sus acciones sociales.

Hace unos días Lili Téllez, en SPD Noticias, dio a conocer la nueva versión de un Lord Ferrari.

Ante la pantalla la ex conductora de noticias de Televisión  Azteca, retomó lo publicado meses atrás y expuso:

“Ya tenemos un nuevo Lord Ferrari, pero este todavía anda por ahí bien escondidito.  Se llama Eugenio Gómez Rivero y se ha enriquecido a costa del presupuesto de salud pública de México. Este tipo en los últimos tres años  acumuló una fortuna de 164 millones de pesos. Se dedica a vender insumos a los hospitales públicos a sobreprecios, tan caros y de forma tan ventajosa que va contra todo sentido ético.

“¿Qué pasa con las licitaciones de salud pública de México? Mientras existen casos verdaderamente dramáticos en algunos hospitales, como atender heridas con papel sanitario, porque no hay gasas, este  proveedor lleva una vida de lujo. Compró una casa de 30 millones de pesos, otra propiedad en 16 millones y rentó tres más por 53 millones. Todo eso en Texas y convertido en dólares. ¡Claro!

“Imagínese, en este contexto, para este tipo comprarse un Ferrari fue como buscar cacahuates. Y es que el presupuesto para la salud pública es una mina de oro. Un negociazo para seudos empresarios, como Eugenio Gómez Rivero.

“Encontraste médicos y enfermeras del sector salud hacen milagros para atender a la población. Por un lado porque existen carencias en los hospitales y no se dan abasto y por otro porque sus salarios son muy bajos.

“Aquí algo está mal, es una diferencia abismal entre este intermediario, que en tres años amasó una fortuna para vivir como rey,  y los pacientes y el personal médico que viven como pueden”. (Hasta aquí la cita)

Don Eugenio se puso de moda, cuando a finales del mes de septiembre del 2017, su grupo de escoltas escenificó, en los exteriores de la Hacienda de los Morales, un conato de bronca con otras personalidades ajenas al bautizo de un familiar de éste.

Parece que por ese hecho, después saltaron a la palestra una serie de comentarios publicados en diversos medios sobre la riqueza de Gómez Rivero. Entre otras cosas se puntualizó que el señor se siente dueño de la empresa Inovamedik, la cual importa y distribuye material quirúrgico en hospitales y centros de salud, donde es un socio más, pero que le ha servido de trampolín para realizar negocios muy sustanciosos a su favor sin repartir entre socios agremiados.

Se dijo que el susodicho realizó fuertes depósitos de dinero en San Antonio, Texas: además de que se revelaron propiedades del mismo tanto en esa ciudad extranjera como en Cancún, Quintana Roo, así como negocios.

“Criticado por sus socios, vendió un Porche 9011, con el que se transportaba en la Ciudad de México. Era mucho su lujo, le decían.
Aquí y allá presume de autos y camionetas, destaca en San Antonio, su Ferrari Italia 2016, color rojo clásico de la marca. Su precio oscila los 245 mil euros.
“¿Ahí habrá comprado su colección de relojes, como el Audemars  Piguet, de casi 40 mil dólares?, se dijo.

Lo cierto es que alguien ya le tomó la medida, quizá por el zafarrancho en la Hacienda de Los Morales, dónde sus guaruras afectaron a algún comensal importante u otra razón.

Lo cierto, como se dice: “Grupo Inovamedik no es una empresa como para darle a Eugenio Gómez Rivero la vida de lujos que se da, pues ¿en dónde quedan los demás socios?

¿Lo de Lord Ferrari le quedará al empresario de insumos para hospitales? O, sólo es un buen pretexto para ventanearlo.

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