PARA HECHOS/ Circo El Debate. Pista Uno…

LORENZO DELFÍN RUIZ. Los debatólogos de alquiler y aquellos debidamente escogidos y encaramados en mesas de discusión después de ese fallido ejercicio democrático llamado “debate presidencial”, omitieron de manera pulcra (lo que hace más patente su ridiculez) suponer siquiera que aquello no fue más que una función dominical de circo, ornamental, cara, grotesca y de cinismo monumental, que sirvió más para lucimiento de los “moderadores”, caricaturas petulantes que se exhibieron creídos directores  del Juicio de Nüremberg (1945-1946).

Con justa razón, el público elector que delibera y concluye con certeza que con esa mamarrachada es nuevamente utilizado para hacerle el caldo gordo a la clase opresora de este país, advierte que la discusión televisada fue claramente una distracción para acabar de delinear la transa electoral a la que se aficionaron y en la que se estacionaron los gobiernos, partidos y magnates más corruptos, traidores y sanguinarios de la historia.

No es posible hablar de un ejercicio democrático para la exposición e intercambio de ideas y planes interesantes, donde no hubo… ideas ni planes creíbles para la nación.

No es prudente tampoco seguir machacando sobre los “beneficios” de ese “debate”, cuando en él participaron dos candidatos “independientes” que cimentaron su “candidatura” sobre miles de firmas  de apoyo falsas, embustes avaladas por el Instituto Nacional Electoral (INE).

La madre de todas las farsas salidas de las instituciones caras e inútiles que se han confeccionado los grupos de poder autóctono para controlar a la plebe, se dio en las narices del conocimiento público:

Operadores comandados por el gobierno del autista Alfredo del Mazo Maza en el Estado de México, de Enrique Peña Nieto y del siniestro grupo de Carlos Salinas de Gortari (no es difícil comprender quién controla a quién), se abocaron con delirio a “convencer” a magistrados  del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), para que reinstalaran en las boletas electorales –tal como vergonzosamente ocurrió- al bufoncito de la fiesta llamado “Bronco”. ¿Con qué intención? Para ser una herramienta de ataque a Andrés Manuel López Obrador… como sucedió y como seguirá sucediendo.

Autonombrado candidato “independiente”, esa suerte de payaso que como tal (como independiente, no como payaso porque todavía no eran conocidos sus atributos de títere) ganó la gubernatura de Nuevo León, hizo del chanchullo de firmas de apoyo un cochinero tipo PRD… y tipo Margarita Zavala, la otra “independiente” con altas evidencias de dislexia y que aún con su dificultad para asociar ideas y convencer de que sabe de política, no ganará la elección pero será un instrumento también del PRI-Gobierno para acometer a AMLO.

En este marco, suficiente para considerar que los debates son ya, una mascarada, se dio un primer encuentro, con la amenaza de que los dos restantes serán similares, en una comedia diseñada por el gobierno priista, sus cómplices panistas y avaladas por las figuras más desaseadas del circo, el INE y el TEPJF.

Con esta fatalidad de órganos electorales y el maniobrerismo histórico que detenta el PRI-PAN, son altas las probabilidades de que el actor más gris de la obra circense, José Antonio Meade, se erija como el inmaculado, impoluto e incorruptible (eso va a estar muy cabrón) Presidente de la República 2018-2024. Veremos entonces si el tigre suelto se lo permitirá.

Circo Morena. Pista Dos…

Para un amplio sector de opinadores serios de este país, a despecho de la altísima cantidad de Medios de Comunicación que se empinan ante el gobierno en turno y se mantienen así cada sexenio, Andrés Manuel López Obrador “ganó” el “debate” del domingo 22… nada más por ignorar las embestidas (pendejadas, pues) de sus cuatro opositores.

López Obrador había advertido que el “debate” le venía más guango que Carmen Salinas, que no prepararía nada. Y lo cumplió. No cachó las ofensas, lo que hizo enojar (emputar, pues) a la pandilla de camaleones que lo rodearon… Pero tampoco trajo ideas nuevas.

¿Fue por eso, entonces, que él personalmente o su equipo no haya operado para evitar tener como “moderadores” al menos a dos periodistas identificados con Televisa y TV Azteca, las empresas televisoras autoras junto con sucesivos gobiernos de todos los males del país?

Las constantes pifias de Meade y el formato hecho a modo del PRI, permitieron evidenciar que al menos entre él y Denise Maerker existía un guión preestablecido, que incluyó soltarle desde un principio los perros al candidato de Morena y ponerse de tapete al candidato priísta. En Sergio Sarmiento ni su sospechosa elocuencia lo salvó de que se recordara su perfil como defensor a ultranza de empresarios parasitarios. Azucena Uresti, en rigor, fue la moderadora… más moderada.

Circo CDMX. Pista Tres…

La expresión clásica de que si hoy fueran las elecciones en la Ciudad de México… es justamente aplicable a Claudia Sheimbaun: lograría un triunfo seguro al Gobierno de la CDMX. El dilema para Morena radica en que también justamente esa supremacía en las preferencias, la coloca como el blanco predilecto de las diatribas y misilazos de sus cercanos perseguidores opositores Alejandra Barrales y Mikel Arriola.

Para Sheimbaun, entonces, el tiempo que resta para la elección le significará empezar su campaña cada día y esquivar con más propuestas frescas y creíbles la forma de sacar a la capital del inmenso hoyo en que la metieron Miguel Ángel Mancera y secuaces.

El debate televisivo del miércoles 18 dio la oportunidad de colocar en su justa dimensión a cada uno de los siete candidatos y permitió también medir la calidad y cantidad de los planes que cada cual ha diseñado para la ciudad.

Sin embargo, absolutamente todas las propuestas fueron sumamente volátiles cuando el conductor del debate les hizo preguntas salidas de sus propias exposiciones. Se detectó que esta situación no fue sólo atribuible al escaso tiempo que tuvieron para exponerlas, sino que carecieron de información suficiente para asegurarles credibilidad y que fueran recibidas como efectivamente posibilidad de cambio.

A televidentes consultados, les resultó pobre el conjunto de planes para una ciudad que los candidatos colocaron con cáncer terminal.  Decepcionó la visión de los candidatos de que todo se resuelve sólo con presupuesto aplicado a proyectos sin sustento y poco innovadores. Algunos, en realidad, fueron mafufadas, producto de la improvisación y las ganas de apantallar para ganar adeptos.

En términos de impacto mediático, el debate careció de la chispa que detonaría los insultos y acusaciones explosivas que permitiera incluso el entretenimiento, a no ser por el obús que Marco Rascón le lanzó a Mikel Arriola por su realidad priísta.

Claudia Sheimbaun proyectó más ecuanimidad. Su serenidad se vio dañada en momentos por no disimular el sarcasmo. Negada a la confrontación virulenta, en momentos se vio atraída por romper su propia formalidad. En Alejandra Barrales triunfaron las ganas de acusar, pero sin el suficiente filo usado en política para exhibir al adversario. Abusó de los juicios de valor. Mikel Arriola dio pauta para la creación de memes. Desencanchado en temas importantes. No está para la ironía. Lorena Osornio fue víctima de su novatez. Dio pena ajena, se comentó. Purificación Carpynteiro, teatral. Mariana Boy, sorpresa. Proyectó dominio, sencillez y estar bien informada. En Marco Rascón pudo más su ánimo filosofal. Llamó la atención su rabioso antipriísmo. Fue más consecuente con Barrales y Sheimbaun, sabedor de que alguna de las dos será Jefa de Gobierno.

Pero en términos de propuestas con esencia, muchas ofertas quedaron a la deriva.

Circo Ya Chole. Puerta de Salida

Los debates, desde que fueron concebidos, originaron expectativas trascendentes para conocer las mejores formas de gobernar al país.

Pero como las expresiones, compromisos y visión de país de quienes han participado siempre han chocado con la realidad y actúan en sentido contrario cuando se convierten en el poder omnipotente que les otorga la Constitución, los debates han perdido su esencia. A cambio, se miente, se traiciona, se alimenta la corrupción, se asesina…

No hay mejor momento para finiquitarlos, porque de ser un elemento de carácter democrático, los rufianes que se apoderaron de la clase política los han transformado en jaula de perros… Y luego con esta clase de autoridades electorales…

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