MUJER Y PODER/ Violencia política

>> Dentro de los tipos de violencia que están reconocidos por las leyes, se encuentra también la violencia de género

>> ¿Hasta cuándo el Estado Mexicano seguirá omiso en su principal función de garantizar la seguridad a sus ciudadanos?

NATALIA VIDALES (SemMéxico/SONORA). A medida que avanza el proceso electoral, arrecian los ataques entre candidatos, partidos, coaliciones, militantes y simpatizantes. No solo verbalmente o en el trabajo de tierra, sino en las redes sociales, ya de por sí abiertas a decir lo que plazca, incluso en el anonimato.

Además de lo anterior, tristemente somos testigos de la importante cifra de atentados contra candidatos o políticos en funciones. Como nunca antes, a diario sabemos de al menos un asesinato en el país, de cualquier partido. Y la pregunta que todos nos hacemos, es: ¿hasta cuándo el Estado Mexicano seguirá omiso en su principal función de garantizar la seguridad a sus ciudadanos?

A partir del sexenio de Ernesto Zedillo, el problema del narcotráfico incursionó en otras actividades y se fomentó el narcomenudeo con todo lo que ello conlleva en otras derivaciones del crimen organizado: secuestro, ejecuciones por encargo, piratería, robo de combustible, robo de transporte público (sus mercancías), trata de personas, entre otras linduras.

La problemática se acentuó con la incursión del ejército en tareas de policía y terminó de contaminarse el ambiente en este sexenio con la desaparición de la Secretaría de Seguridad Pública y su fusión con la Secretaría de Gobernación, donde por un lado se dialoga y se acuerda y por el otro… está el garrote con la policía federal. Incongruente, por decir lo menos.

En este contexto, hoy vivimos bajo una violencia constante en todos los ámbitos y el discurso político no es la excepción, como tampoco lo es la conducta alarmante de nuestros niños y jóvenes, pues al final todo es un reflejo de nosotros mismos y lo que hemos permitido autoridades y ciudadanos; partidos y candidatos; gobiernos y sociedad civil organizada. Todos somos de alguna manera, corresponsables de lo que sucede.

Dentro de los tipos de violencia que están reconocidos por las leyes, se encuentra también la violencia de género. Los feminicidios y las agresiones físicas, verbales, psicológicas, económicas, laborales y sociales, han aumentado de manera exponencial a nivel nacional y ningún estado se salva de ello. Y dentro de la violencia de género, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y el mismo INE, reconocen la violencia política de género. Una variación más.

En el proceso electoral de distintos estados y municipios, han proliferado estas conductas lacerantes para la democracia y sobre todo, para la igualdad de género, la equidad y la democracia. Sonora no es la excepción. Todos recordamos la violencia que se vivió en la elección del 2015 en nuestro Estado, cuando la hoy gobernadora era candidata y se disputaba la gubernatura.

La violencia que entonces se ejerció contra la hoy gobernadora, fue denunciada sin que pasara nada. Los memes y mensajes en las redes sociales, inundaron todos los espacios, así como el discurso constante de descalificación al adversario por parte de todos los candidatos, pero especialmente hacia ella, por ser mujer.

Hoy en las distintas ofertas electorales, las fórmulas para el Senado están integradas por un hombre y una mujer. Así tenemos a Antonio Aztiazarán con Leticia Cuesta; Sylvana Beltrones con Maloro Acosta; y a Lilly Téllez con Alfonso Durazo.

En redes sociales de los candidatos, es lamentable encontrar tanta agresión hacia las candidatas.
Se aprecia violencia política y verbal en los comentarios de las redes sociales de Leticia Cuesta, de Lilly Téllez y de Sylvana Beltrones y no vemos a la autoridad electoral haciendo siquiera un llamado a mantener el diálogo o la discrepancia respetuosa, sobre todo hacia las candidatas para no incurrir en violencia política de género.

Las competencias no tienen por qué ser agresivas. No fomentemos más agresividad en nuestro entorno. Todos perdemos cuando se ejerce violencia de cualquier tipo.

SEM/-gr

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