ANÁLISIS A FONDO/ ¿México tiene remedio?

>> ¿De verdad, al gobierno le importa que un periodista sea asesinado?

>> Hoy martes 15 de mayo, otra agresión fatal que ¿quedará impune?

FRANCISCO GÓMEZ MAZA. No estamos en el Oriente Medio; no en Palestina donde hasta los niños son muertos inmisericordemente por soldados israelíes; no estamos en Siria, sobre cuya geografía se ceban los judíos o los estadounidenses. Estamos en los Estados Unidos Mexicanos donde vivimos y morimos como si fuéramos moscas. Quién sabe qué sea peor. Y, en el caso, lo que más duele, obviamente, es el constante asesinato de periodistas y la impunidad que reina en los asesinos. Pareciera que a las autoridades les importara un comino que los colegas sigan siendo víctimas de los asesinos.

Y esto es muy grave: Ninguno de los agresores de periodistas, detenidos por la Procuraduría General de la República, ha sido sentenciado. Y solamente 16 de las 23 órdenes de aprehensión, obtenidas entre 2017 y 2018, contra presuntos homicidas han sido efectivas por la Fiscalía Especial de Atención a Delitos contra la Libertad de Expresión. En la actual administración gubernamental han asesinados 37 periodistas, según registros de la organización Reporteros Sin Fronteras.

De acuerdo con los registros de la CNDH, de 2000 a 2017, las entidades federativas mexicanas donde han sido asesinados más periodistas son: Veracruz, 21; Oaxaca, 15; Tamaulipas, 14; Guerrero, 14; Chihuahua, 14, y Sinaloa, 7. La Comisión registra, además, 20 casos de periodistas desaparecidos entre 2005 y diciembre de 2017. El caso de desaparición más reciente es el de Agustín Silva Vázquez, de El Sol del Istmo, el 21 de enero del presente año.

Entre 2010 y 2017, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) tiene registrados 74 asesinatos y ninguno resuelto. De esos,10 fueron cometidos en 2017, mientras que, en lo que va de 2018, ya son cuatro: el del tamaulipeco Carlos Domínguez; el de Pamela Montenegro, de Guerrero; el de Leobardo Vázquez, de Veracruz. Y el ocurrido hoy, martes 15 de mayo (2018), en la persona del periodista radiofónico, Juan Carlos Huerta, quien fue asesinado en su propio hogar en la comunidad Flores del Trópico, en los municipios de Centro y Nacajuca (Villa Hermosa) capital del estado de Tabasco, al sureste de México.

El asesinato ocurrió a las 10:30 horas, cuando Juan Carlos iba saliendo del fraccionamiento donde vivía en su vehículo BMW color gris placas WUB-9999, cuando sujetos a bordo de una camioneta y un auto negro le cerraron el paso para disparar contra él. El locutor formaba parte de la estación 620 AM La Radio que se ve, la cual tenía un convenio de colaboración con ABC Radio, de Organización Editorial Mexicana. Asimismo, era conductor de un noticiero local llamado Notinueve. Hasta el mes de enero, Juan Carlos trabajó para Grupo Acir (radio), del cual se separó tras ganar una concesión, la 6.20 de AM. El comunicador decidió entonces cambiar su noticiero a la estación que le fue concesionada.

Huerta Martínez contaba 45 años y deja a una esposa y dos hijos. El homicidio se registra, ¿por coincidencia?, el día en que el periodismo mexicano conmemora el primer aniversario del asesinato del colega Javier Valdez, de Río 12, desde donde daba seguimiento al fenómeno del narcotráfico y la llamada delincuencia organizada.

De acuerdo con los registros de la CNDH, de 2000 a 2017, las entidades federativas mexicanas donde han sido asesinados más periodistas son: Veracruz, 21; Oaxaca, 15; Tamaulipas, 14; Guerrero, 14; Chihuahua, 14, y Sinaloa, 7. La Comisión registra, además, 20 casos de periodistas desaparecidos entre 2005 y diciembre de 2017. El caso de desaparición más reciente es el de Agustín Silva Vázquez, de El Sol del Istmo, el 21 de enero del presente año.

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