PARA HECHOS/ La Nicaragua de Peña Nieto

LORENZO DELFÍN RUIZ. Las sospechas fundadas de que se avecina una nueva y sangrienta acción del Estado, hacen más sombrío el panorama nacional.

La incertidumbre azota al país. El Presidente no ceja en su empeño de ir a contracorriente del sentimiento nacional: que renuncie, que renuncie…

Las formas poco higiénicas de sostenerse a la cabeza de un grupúsculo que busca taparle el ojo al macho democrático, ya no pasan desapercibidas para el grueso de la población que ha reaccionado con inusitada furia… inusitada por contenida; inusitada por temeraria…

El primer mandatario siente rasgada la vestidura bajo la cual se ufana en confrontar a la población, políticamente domesticada… hasta que el hartazgo tocó las puertas de la casa de gobierno.

Cuánto sentimiento de odio contenido se ha desparramado por aquella tierra de Rubén Darío, de Sandino… de Daniel Ortega, el presidente nicaragüense que en distintos periodos se ha mostrado como patrón omnipotente de aquel país centroamericano, haciendo recordar al clan Somoza que en el siglo pasado laceró a los nicaragüenses hasta que una sublevación popular y armada (en la que sobresalió Daniel Ortega) hizo morder el polvo a aquella familia de sátrapas que arruinaron al país.

Una mezcla de coincidencias haría suponer que ese país lacerado por marrulleros es México…

Pero por el estado de cosas, de la crispación por las triquiñuelas que el funesto gobierno de Enrique Peña Nieto ha inyectado en el sistema circulatorio nacional, el de México sigue siendo un arroz que se cuece aparte, a fuego lento… con el riesgo de que los mentecatos que mal lo conducen se atraganten…

Y entonces sí, cuando esa pandilla globalizada y corrupta suelte al tigre el 1 de julio, se prevé que pocas serán las diferencias con la Nicaragua de Sandino que suma ya el centenar de muertes por la sublevación popular que intenta deponer a Ortega.

º¡Árbitro vendido…!!!

¿Qué tanta confianza pueden cifrar los electores en un Instituto Nacional Electoral que  día y noche muestra su obsequiosa sumisión al gobierno federal y, en consecuencia, al candidato oficial?

El papel que desempeña Lorenzo Córdova al frente de ese INE insolente y chapucero, es semejante al que ejerce un réferi en el circo de la lucha libre en México:

Mientras el bando rudo le propina una brutal y no menos ilegal madriza al bando técnico (incluido el criminal martinete que ni Hitler autorizó contra sus más cercanos enemigos que se contaban por decenas de miles), el árbitro se abstrae de la realidad, atisba hacia el olimpo mientras sus caros patrones se empachan lanzando al cuadrilátero a lo más selecto que ha vomitado la oligarquía nativa: hombres de negocios, banqueros ladrones, editores y “líderes de opinión” megachayoteros… mercachifles de la chatarra alimentaria, usureros profesionales a gran escala, maestros del chanchullo y gobernadores irracionales…

Todos, con spots en mano cuyos contenidos son un abierto culto al odio y al exterminio del adversario (y en el caso de los panistas contra ellos mismos), son favorecidos por la incuestionable capacidad del árbitro para hacerse pendejo…

El resultado es previsto por las víctimas de ese complot de Estado como elemento para una próxima asonada electoral…

…sospechas condimentadas por las altísimas dosis de terror que siembran cotidianamente los grupos delincuenciales arropados por el gobierno para amedrentar a la población votante.

Y esos baños de sangre, ni Córdova ni su horda de charlatanes de la democracia los han percibido.

Que el tigre los agarre confesados…

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