CARTAS DESDE CHICAGO/El Peje no es el peligro…

ROGELIO FAZ. Por mucho tiempo se dijo que López Obrador era un peligro para México, que iba en contra de las instituciones del gobierno, y que el mismo sistema corrupto o mafia del poder le evitaría llegar a la Presidencia de la Republica. Esto último no sucedió como advertía el entonces candidato opositor. Ahora, lo que importa es lo otro: que el presidente electo pueda aplicar su filosofía anti corrupción con amor y paz.

El sistema no le falló a pesar de irregularidades, no obstante, el riesgo no se ha ido del todo, no tanto por el ‘virtual presidente’, sino por su capital político que no puede decirse esté del todo limpio, incluidos muchos de sus seguidores de línea dura, que con su actitud grosera durante la campaña electoral pareciera no conocen el derecho a discernir.

Insultaban a todo aquel que se opusiera, bastaba pusieran en duda las ideas de su líder. Ojala ese antecedente no sea un mal presagio y se convierta en una nueva modalidad de inseguridad por parte del Estado. ¿Cuántos de los que acompañan a López Obrador cuentan con dudosa reputación o no están calificados para el ‘mexican dream’?

Se culpa al PRI, al PAN y al PRD de ser la causa principal de la corrupción y de su propio debacle, que hay mucho de cierto pues de otra manera no se explica la corrupción en la clase política que repercutió en el ámbito social que le pasó la factura. Sin embargo, parte de esa camada de políticos impuros está con el ‘virtual presidente’.

Hay que hacer hincapié en que una buena parte de la sociedad no es corrupta, y mucha de esa gente no votó por él. Y eso no los hace corruptos.

No se le discute el triunfo a López Obrador, pero reconocerlo no implica ni sumisión ni rebeldía. Además, tendrá que irse acostumbrarse a los señalamientos de la oposición y esto incluye a sus incondicionales agresivos. Dice un refrán popular: no es lo mismo ser cantinero que borracho.

Habrá que ver que a esa parte de la sociedad que sin ser corrupta le ofrezca el México sin escándalos de cantina como él exigió cuando estaba del otro lado de la barra.

Aparentemente todo va bien con la transición del poder, otro temor des-pejado. Pero si cuando tome la estafeta presidencial, se embriaga de arrogancia triunfalista como el presidente estadounidense Donald Trump, que para satisfacer a sus grupos de apoyo incluyendo a los necios, empieza hacer y decir sandeces, como en ocasiones él las dijo y las hizo en su momento, entonces eso sí sería el un peligro para México.

rogeliofaz@yahoo.com

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