EL OTRO DATO/ Elba Esther: Era Peña o López

JUAN CHÁVEZ. Vuelvo a mis entregas columnarias luego de un largo periodo en que me sumió un trabajo especial  sobre la debacle del PRI en las elecciones del 1 de julio bajo el título “La vida de un comunicador ante la muerte del PRI”.

Y entro al caso de la ex dirigente del SNTE Elba Esther Gordillo que, se acepte o no, fue una presa política muy al estilo de las que al principio de su gobierno hicieron los presidentes López Portillo, Miguel de la Madrid,  Carlos Salinas, Ernesto Zedillo y, para no perder la  onda, Enrique Peña Nieto.

López Portillo metió a la cárcel al ex secretario de la Reforma Agraria Félix Barra García que había entrado como emergente los últimos 9 meses del sexenio de Echeverría.

De la Madrid se echó al pico a Jorge Díaz Serrano que había sido director de Petróleos Mexicanos y al que temía por haber sido su rival en la disputa de la candidatura del PRI a la Presidencia.

Carlos Salinas de Gortari se echó al plato a Joaquín Hernández Galicia “La Quina”, dirigente del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana.

Ernesto Zedillo mandó al bote a Raúl Salinas de Gortari.

Todos pasaron en las sombras buen tiempo. Elba Esther estuvo detenida durante los últimos cinco años y  fue exonerada de los dos últimos delitos que quedaban en su escandaloso proceso y hubo quienes consideraron que su libertad fue “una impostura judicial”.

Lo evidente fue que la exoneración se da precisamente en la transición presidencial.

Es decir, si Peña no la pone en libertad, lo hubiera hecho López  en sus primeros días de gobierno, bajo la consigna que acaba de lanzar: “Hay que perdonar;  no olvidar”.

Miguel de la Madrid, en sus memorias “Cambio de Rumbo”, da pelos y señales de esos actos de “manipulación de la justicia”, que los presidentes, incluido él, hacen en los primeros tiempos de su gobierno.

Sostiene De la Madrid que todo obedece cuando está en juego el control político y la permanencia en el poder.

Todos esos mandatarios que arribaron al poder por el PRI, han querido, con los casos de meter a la cárcel a ex colaboradores de sus antecesores o a líderes de trabajadores, como los fueron  La Quina y Elba Esther, afirmar su legitimidad en la titularidad del poder Ejecutivo. Adquirir fuerza en el colectivo, pues.

Ayer, López, en su entrevista de prensa, ya como presidente Electo, dijo respetar la exoneración que el Poder Judicial hizo de la ex dirigente magisterial, que ya anunció, para el lunes 20, su nuevo arranque en el juego político. Tiene con qué hacerlo. Le sobra dinero y se propone formar un nuevo partido con los maestros e impulsar “la auténtica reforma educativa”.

www.entresemana.mx

Compartir articulo