Belice, santuario del narcotráfico en Centroamérica

>> Trampolín a los EU para la cocaína procedente de Sudamérica

José Sánchez López

Ciudad de México, 16 de septiembre (entresemana.mx). Desde hace lo menos tres décadas, Belice es un punto clave para el narcotráfico por la importancia de su ubicación geográfica, al formar parte del “Triángulo Norte de Centroamérica”, junto con Guatemala y México, justo en medio de los principales países productores de droga y el más grande consumidor del mundo.

Belice es un pequeño país, de habla inglesa, que hace frontera con México y Guatemala en la costa del Caribe, al sur de Quintana Roo y mientras que para el turismo resulta todo un paraíso, con  selva tropical, manglares, sus arrecifes y múltiples hoteles de lujo situados a lo largo de los cayos caribeños (una cadena de 450 pequeñas islas coralina), para el gang de las drogas representa un santuario del narcotráfico y de la delincuencia organizada.

Durante el año pasado y en los nueve meses del presente, han sido detectadas decenas de avionetas, cinco de las cuales se estrellaron y dos fueron abandonadas junto con cargamentos de droga; en cada caso transportaban no menos de 300 kilos de cocaína y en ocasiones hasta media tonelada.

En ese mismo lapso, solamente pudieron ser detenidas tres personas, ya que en la mayoría de los casos la policía llegó mucho después del percance, cuando los ocupantes ya habían huido dejando los aparatos abandonados, incluso con la droga, cuando no resultaba incendiada la avioneta.

La facilidad con la que operan y la pasividad, complacecia o complicidad de las autoridades responsables de acabar con el tráfico de drogas, ha provocado que los grupos criminales hayan diversificado sus actividades no solamente al trasiego de cocaína, sino al tráfico de armas y de migrantes, con la consecuente ola de violencia e inseguridad que se ha recrudecido lo mismo en Belice que en Guatemala y México.

En teoría, la presencia de múltiples avionetas furtivas hizo que se pusieran en alerta las autoridades de las tres naciones, pero en la práctica la situación es la misma, pues sólo se comprueba la existenia de los aparatos cuando sobreviene algún accidente al estrellarse la nave o bien porque tiene que ser abandonada por alguna falla.

Lo atractivo de la ubicación gegráfica, aunado a la indolencia de las autoridades de los países involucrados para atacar el fenómeno del narcotráfico, ha originado que dos cárteles de la droga se aposentaran en la región y se disputen a sangre y fuego el control de la zona; se trata del Cártel Los Zetas, de origen mexicano y de Los Mara, con fuerte presencia en Guatemala, Salvador y Honduras, lo que convirtió a Belice en botín de narcotraficantes.

El gobierno de los Estados Unidos, hoy por hoy el más grande mercado consumidor de drogas, elaboró una lista de países a los que consideran como territorio de narcotráfico, bien porque son productores de  droga o porque son lugares de tránsito por su ubicación geográfica y, por ende, atractivos para el trasiego.

En ese rol figuran Bolivia, Colombia, Venezuela y Perú como productores, mientras que Guatemala, Belice, El Salvador y México, como puntos de tránsito, aunque en los últimos años nuestro país también es considerado ya por la Unión Americana, tanto como productor que como introductor de la droga.

Por lo que respecta a Belice, el tema de las avionetas resulta más que evidente para confirmar la existencia del narcotráfico, pese a la negativa de los gobiernos beliceño, mexicano y guatemalteco.

Apenas el pasado 17 de agosto, se precipitó una avioneta en la frontera entre México y Belice, en las inmediaciones de la comunidad La Unión, en Chetumal, Quintana Roo. La nave fue totalmente calcinada. No hubo muertos ni heridos y las investigaciones revelaron que se hallaron indicios de droga que posiblemente fue consumida por el fuego.

El 16 de marzo, elementos de la Marina, del Ejército y de la Policía Federal, sitiaron la ribera del Río Hondo, tras la caída de una avioneta del lado beliceño. La nave pretendía aterrizar en los linderos de las comunidades de Sabidos y Allende, en el llamado “camino blanco”, cuando se desplomó.

En las inmediaciones donde cayó el aparato, fue detenida una persona  y se aseguraron dos camionetas, blindadas, que llevaban miles de litros de turbosina y gasavión. A fines de ese mismo mes se tuvo conocimiento de otra avioneta quemada del lado beliceño, también utilizada para el trasiego de droga.

Se ha vuelto común observar avionetas que sobrevuelan la zona por las comunidades de Ramonal, Sabidos y San Francisco Botes, mientras que en los cañaverales son vistas en las comunidades de Álvaro Obregón y Allende, en Quintana Roo y de la misma manera se ha vuelto común que ninguna de las autoridades de los tres gobiernos hagan nada para evitar esa situación.

Vuelan por las noches principalmente, por lo bajo para evitar los radares, y aunque no se ven porque andan con luces apagadas el motor se oye y resulta evidente su presencia; al principio los lugareños pensaron que eran para fumigar los cañales pero no se han visto ese tipo de labores y sí el incremento del narcotráfico.

En la comunidad de Ramonal, conocida por el tráfico ilegal de mercancía a través del Río Hondo, los fines de semana se han visto avionetas que sobrevuelan casi a ras del agua, al tiempo que dejan caer paquetes con droga que rápidamente son recogidos por ocupantes de lanchas con motor fuera de borda que los llevan hacia Belice, por una conexión de agua que conecta el Río Hondo con la aldea de Pachacán en Belice.

Recientemente fue localizada una avioneta abandonada en una carretera de terracería que conduce a San Esteban, en Orange Walk, en Belice, cerca de la frontera con México; se presume que era utilizada para actividades ilícitas.

Pero no solamente se han visto avionetas ligeras, sino hasta un jet tipo chárter, color blanco con rayas verdes y matrícula 010LD,  que luego de que aterrizara en la carretera San Esteban rumbo a Progreso, Belice,  para, presuntamente, descargar o cargar droga, un desperfecto impidió que se volvieran a elevar, por lo que los tripulantes optaron por abandonar la nave con todo y carga.

Cabe destacar que esa zona de Belice, hace frontera natural con México, por el río Hondo, cerca del ingenio localizado en el municipio de Othón P. Blanco, en el que en diversas ocasiones han sido descubiertos cargamentos de droga.

Uno de los casos más recientes fue el ocurrido el pasado lunes 10, cuando en dicha frontera del lado de Belice, en el condado Blue Creek, aterrizó de emergencia una avioneta bimotor

Las autoridades beliceñas, que ya habían sido alertadas por las mexicanas de la presencia de la nave, acudieron al lugar y fueron recibidas a balazos por los tripulantes, La policía respondió a la agresión y logró someter y detener a tres sujetos.

En el interior del aparato, fueron encontrados 486 paquetes con cocaína que en total pesaron 555 kilogramos. De los tres detenidos un era colombiano y los otros dos mexicanos.

Con esta aeronave, es la cuarta que se ha hallado en lo que va del año en territorio beliceño, donde se presume llegan fuertes cargamentos de cocaína procedente de Panamá y Colombia.

Un reporte de Inter-American Dialogue, de Washington, señala que al compartir frontera Belice con México y Guatemala, se ha convertido en territorio del crimen organizado, pero no de ahora sino desde hace 30 años en los que se ha recrudecido el fenómeno del narcotráfico en esa pequeña nación centroamericana, que se convirtió en uno de los puntos importantes para el tráfico de cocaína, proveniente de Sudamérica hacia la Unión Americana.

El mismo estudio de Inter-American Dialogue, precisa que las mayores operaciones de los cárteles se realizan en las selvas del Petén y Los Cayos  donde lo mismo se trafica con drogas que con personas, armas, maderas y animales exóticos.

No obstante, a pesar de los problemas y la realidad de la presencia de Los Zetas, Los Maras y algunas otras pandillas salvadoreñas, la situación parece ser soslayada o al menos minimizada por las autoridades de los tres gobiernos que no han hecho nada, realmente, para combatir ese fenómeno que ha convertido al pequeño país en un “narcoestado”.

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