México D.F. 19 de February de 2017 - 08:18

José Víctor Rodríguez Nájera/Camino errático de la democracia en México

JOSÉ VÍCTOR RODRIGUEZ

José Víctor Rodríguez Nájera/SOCIEDAD PUNTO CERO. Sólo para procesos electorales, nuestra incipiente democracia costó a los mexicanos 186 mil millones de pesos en lo que va de los dos últimos sexenios, según reporta la Secretaría de Gobernación (Segob).

En este mismo periodo de tiempo, los diputados federales obtuvieron 66 mil 624 millones de pesos sólo para liquidar sus sueldos, sin contar los beneficios extra que obtienen, como boletos de avión para sus traslados (nacionales e internacionales), servicio de edecanes, alimentos, vehículos, telefonía celular y gasolina, entre otros apoyos más.

A esta bolsa se le anexan los 267 millones de pesos que los diputados se han aprobado para liquidar los seguros de vida y servicios de gastos médicos mayores para ellos y para más de 2 mil integrantes de su familia, todo a cargo del erario público.

Esta bolsa, que supera los 252 mil millones de pesos, en nada se compara a los 37 mil millones de pesos que el Estado mexicano invierte sólo a la institución universitaria más prestigiada del país, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Algo muy serio y delicado pasa en nuestro país. Las cuentas no cuadran o las prioridades no las tenemos identificadas o adrede no las identificamos. Para el Estado es más importante refrendar un proceso electoral que abonar a que un mayor número de mexicanos acudan a la universidad.

Por qué los distintos procesos electorales son tan caros y tan cuestionados, –sólo por poner un ejemplo, después de las elecciones del 7 de junio el Instituto Nacional Electoral contó 100.66 por ciento de los votos, en algún momento–.

Leve distorsión de una parte del proceso, pero lo suficiente para que sus resultados fueran cuestionados por una buena parte de los ciudadanos, candidatos y representantes electorales, tanto nacionales como internacionales.

Por si fuera poco, parte del Congreso de la Unión está cuestionado por los altos sueldos que obtienen, ya que el salario promedio nacional se ubica entre los 70 pesos al día, mientras que los representantes del pueblo obtienen mil veces más esta cantidad.

Por si fuera poco, la Cámara de Diputados alista una bolsa de 140 millones de pesos para entregar a sus empleados en agosto próximo por el relevo de los 500 diputados federales, una “gratificación por fin de legislatura”.

“Consiste en 40 días del total de percepciones que reciba el trabajador activo al término de cada legislatura (…) esta prestación se cubrirá durante la primera quincena del mes de agosto del año en que finalice el ejercicio de la Legislatura correspondiente”, indica sus condiciones de trabajo.

Habría que voltear y reflexionar por qué tenemos una crisis en seguridad, institucional, social, laboral, económica, educativa o cultural; al parecer, porque nuestras prioridades fueron desplazadas por algo que a pocos importa: mantener el poder a cuesta de lo que sea.

Punto Cero

Hablando de mantener el poder por el poder, panistas de la principal cúpula –ahí donde están ubicados Gustavo E. Madero, Ricardo Anaya Cortés y José Isabel Trejo–, afirman que para lograr de nueva cuenta la Presidencia de la República, el empoderado Madero Muñoz aceptó que su imagen está por debajo de la del joven Anaya Cortés.

Por este motivo, afirman, que la estrategia es ofrecer una imagen de Madero fuera del autoritarismo. Impulsar a Ricardo Anaya a la dirigencia nacional, misma que usará para impulsarse directo y sin escalas a la candidatura de la Presidencia de la República.

La estrategia se pactó en octubre de 2014 –nos cuentan– donde Anaya Cortés tomó protesta como presidente interino del Partido Acción Nacional (PAN) para dejar que Madero Muñoz impulsara su candidatura de regreso a San Lázaro.

(*) Periodista mexicano / @JoseVictor_Rdz

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