Lunes , 26 Junio 2017

Francisco J. Siller/El poder del narco

Paco Siller

Francisco J. Siller/PERFILES POLÍTICOS. La fuga de Joaquín “Chapo” Guzmán Loera del penal del Altiplano solo muestra el alto nivel de corrupción que existe en el medio penitenciario mexicano, apabullado por las toneladas de dólares que se necesitaron para construir ese túnel de 1.5 kilómetros de longitud.

Que si hubo contubernio con autoridades corruptas, desde luego que sí. No puede concebirse el hecho, de otra forma.

El narco originario de Badiraguato, Sinaloa, logró dejar en ridículo por segunda vez al gobierno federal, responsable de la operación del penal equipado con los mejores sistemas de seguridad y tecnológicos para el control de la población ahí recluida.

Lo que habría que entender es que sin la ayuda interna y externa, el “Chapo” Guzmán aún continuaría en su celda de lo que en algún momento fue el Penal de Alta Seguridad en Almoloya de Juárez.

No fue una fuga peliculesca digna de cualquier superproducción de Hollywood. No, fue una muestra de los alcances del narco, que cuenta entre sus filas a los mejores constructores de túneles, de los cientos que hay en la frontera de México con los Estados Unidos y que se usan para el trasiego de drogas.

La gente del “Chapo” Guzmán obtuvo los planos del penal y conocía con exactitud la zona de paso de las tuberías del Cutzamala que surten de agua a la Ciudad de México. Sin ello, cualquier esfuerzo hubiese sido inútil.

La parte importante ese plan de evasión fue precisamente en conseguir los planos del penal —que no son del dominio público— para ubicar el sitio preciso donde debería desembocar el túnel. El área de la regadera dentro de la estancia 20 del pasillo 2. Su longitud fue simplemente un alarde de ingeniería.

¿En donde los obtuvieron?

¿Del archivo del penal?

¿De la Dirección General de Reclusorios de Gobernación?

¿De las empresas que participaron en su construcción?

Lo que en su momento fue un acierto para el presidente Peña Nieto —tras la detención del capo el 22 de febrero de 2014—, hoy es su peor pesadilla que se da en el momento en que los principales mandos del gobierno federal están fuera del país en una visita de estado en Francia.

¿Fue algo planeado?

Lo cierto es que al “Chapo” Guzmán difícilmente volverán a verle la cara y eso es una muestra de la incapacidad del gobierno para combatir al narcotráfico.

Resulta imposible pensar que durante los meses que llevó la construcción del túnel de 1.70 de alto por 80 centímetros de ancho, nadie se diera cuenta del movimiento de los camiones utilizados para mover más de mil metros cúbicos de tierra, del ruido ocasionado para horadar los cimientos del penal. No puede concebirse que ocurriera sin la ayuda interna.

fsiller@informate.com.mx

www.informate.com.mx

Twitter: @InformateMX

Compartir articulo