ALFA OMEGA/ Murió el último de la Trinca Infernale

JORGE HERRERA VALENZUELA. De ninguna manera este comentario es de carácter nostálgico y mucho menos para hacer comparaciones con los tiempos actuales. Está referido a la época en que los políticos eran eso, ¡políticos! Los conocí broncos de verdad, no de apodo. No renegaban de su origen, defendían su bandera ideológica, no cambiaban de camiseta. Tenían personalidad para actuar y sus órdenes se cumplían. Ya habían pasado los días del caudillaje obregonista y del maximato callista. El caciquismo santista potosino (Gonzalo N. Santos) y reynosista zacatecano (Leobardo C. Reynoso) dejaron huella, a nivel nacional; esos compadres juntos y separados hicieron historia.
Si esos dos gobernadores sentaron precedentes, impulsando el desarrollo rural en San Luis Potosí y en Zacatecas, en los finales de los años setenta y principios de los ochenta un trío hizo estremecer a sus paisanos. Los tres controvertidos. Los tres polémicos. Los tres gozaban de carta blanca, porque contaban con la simpatía del Presidente de México. Los tres sabían que jugaban con manos libres, pero tenían que disciplinarse cuando la situación lo requería.
Bueno, se trata del saltillense Oscar Flores Tapia, del guerrerense Rubén Figueroa Figueroa y del tamaulipeco Enrique Cárdenas González. Cada uno hizo todo el trabajo político dentro del PRI y en las esferas de la administración pública federal. Coincidieron en ganarse la confianza del secretario de Gobernación Luis Echeverría Álvarez y después serían incondicionales del Presidente Echeverría que los apoyó para de 1975 a 1981 despacharán como gobernadores de Coahuila, de Guerrero y de Tamaulipas.
Durante su sexenio, los mencionados priistas son conocidos como “La Trinca Infernale”. Antes de tener todo el poder estatal, Oscar hizo méritos como secretario general de la CNOP (Confederación Nacional de Organizaciones Populares), el Sector Popular del PRI. Rubén era el titular de la Comisión del Río Balsas, mientras que Enrique despacha como subsecretario para asuntos fiscales y aduaneros de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público. Para entonces ya nada ni nadie los paraba, convirtiéndose en personajes “de respeto”.
El único que sufrió muchas penalidades, cuando ya era candidato al gobierno de Guerrero, fue el ingeniero nacido en Huitzuco de los Figueroa. La guerrilla de Lucio Cabañas Barrientos lo secuestró y se lo llevó a una parte de la Alta Montaña, el entonces senador y candidato priista estuvo bajo el control de los guerrilleros del 30 de mayo al 8 de septiembre de 1974. Figueroa Figueroa retornó a sus oficinas de la Comisión del Río Balsas, en el Distrito Federal, nos contó detalladamente su cautiverio y reanudó la campaña que lo llevó a gobernar su Estado natal, donde lo conocieron como “El Tigre de Huitzuco”.
Por aquellos días, en el panorama político había otro norteño de nombre Oscar y de apellidos Flores Sánchez famoso desde los días del régimen de Miguel Alemán Valdés. El chihuahuense era conocido como “Oscar el Bueno” y al coahuilense le llamaban “Oscar el Malo”, por la mala fama que se ganó en su natal Saltillo. Cárdenas González cumplió con su sexenio, pero le cayeron todos los calificativos despectivos que usted conozca, como arbitrario, nepotista, prepotente y se decía que protegía a los narcos.
El caso es que “Juntos Hicieron Historia”. Flores Tapia fue el primero en dejar este mundo; murió el 11 de julio de 1988, a los 85 años. Curiosamente él nació el 9 de febrero de 1913, el Día de la Marcha de la Lealtad, el inicio de la imborrable Decena Trágica. El ingeniero Rubén Figueroa falleció a consecuencia de un cáncer, el 18 de marzo de 1991, aniversario de la Expropiación Petrolera. El guerrerense, descendiente de los hermanos Figueroa Mata (Francisco, su tío, también fue gobernador), vivió 82 años. El día 1 de este marzo (aniversario de la proclamación del Plan de Ayutla) murió el tamaulipeco que comenzó su vida como comerciante. Con la partida de Cárdenas González se cerró uno de los interesantes capítulos de la política mexicana del Siglo XX.
PREGUNTA PARA MEDITAR:
¿Recordará el expresidente Luis Echeverría a sus tres grandes amigos, a quienes les brindó apoyo incondicional en los últimos dos años de su sexenio?
JURISTA JALISCIENSE Y PANISTA INTACHABLE
El pasado miércoles 7 del presente mes, se cumplieron 27 años de la muerte del jurista jalisciense Rafael Preciado Hernández, quienes lo escuchamos en la tribuna de la Cámara de Diputados y en las sesiones de la Comisión Federal Electoral (Secretaria de Gobernación), siempre recibíamos una auténtica y magistral cátedra de Derecho. Don Rafael, extraodinario filósofo del Derecho, fue profesor en la Universidad de Guadalajara, en la Universidad Autónoma de Guadalajara y durante 52 años consecutivos en la Facultad de Derecho (desde que era Escuela Nacional de Jurisprudencia) de la UNAM. En 1980 fue declarado Maestro Emérito. Preciado Hernández formó parte del equipo que en 1939 fundó el Partido Acción Nacional y su trayectoria siempre lo presenta como un hombre íntegro, por lo cual esta vez forma parte de la Sección de Mexicanos Distinguidos. La voz del distinguido personaje se escuchó fuertemente cuando, desde la Alta Tribuna del Poder Legislativo, demandó y exigió que el Ejército Mexicano saliera de la Ciudad Universitaria. Eran los trágicos días de 1968 y siempre fue un férreo defensor de la autonomía universitaria.
LOS CONTRASTES DE NUESTRA JUSTICIA
Pues estamos viendo, oyendo y leyendo que la Procuraduría General de la República, en alto grado desprestigiada en este sexenio por sus acciones políticas más que de procuración de justicia. Ahora nos enteramos del informe oficial del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, en relación con el niño de 12 años que ebrio conducía un automóvil y causó la muerte de sus amigos y lesiones a tres más. Un juzgador determinó “vincularlo a proceso”, determinando medidas cautelares y de hecho dejando al menor bajo la custodia de la Procuraduría de Protección de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. El pequeño más que ser sometido a un juicio penal, debería de estar con un tratamiento médico, psicológico, psiquiátrico y de orientación. Por supuesto que en este caso los principales responsables son los padres, a quienes debería enjuiciarse, pero, el pero que nunca falta, nuestra justicia es de contrastes, en extremo, y ningún colegio, asociación, barra o confederación de abogados, se ocupa de estos casos.
FALLECE UNA EXCANDIDATA PRESIDENCIAL
Hace apenas unos días hice referencia, en este espacio, de Marcela Lombardo Otero, quien en 1994 fuera candidata del Partido Popular Socialista a la Presidencia de la República. La defeña fue hija de uno de los hombres más cultos, político polémico y controvertido del Siglo XX, el poblano Vicente Lombardo Toledano, quien en 1952 también aspiró a ese cargo, por el entonces conocido Partido Popular, sin el agregado de Socialista. Marcela se tituló de economista en la UNAM, fue dos veces diputada federal y en 1994 figuró como candidata presidencial; falleció el pasado lunes 5, quince días antes de cumplir 92 años. Mujer de amplia cultura, siempre manifestó seguir la línea ideológica de su padre, la izquierda. En esas últimas elecciones presidenciales del siglo pasado también participó la sonorense Cecilia Soto González, postulada por el Partido del Trabajo.
GOBERNADOR PANISTA EN ENTREDICHO
Sorpresota que me dio la colega Inés García Ramos, reportera de Sin embargo, al “destapar” las supuestas desviaciones presupuestales por más de 1,227 millones pesos, atribuidas al joven gobernador de Baja California Sur, Carlos Mendoza Davis, en su primer año despachando en La Paz. Sucede que la Auditoría Superior de la Federación detectó que no hay sustentabilidad en el manejo de la millonaria suma, correspondiente a la cuenta pública de 2016. Está muy de moda saber que los gobernadores se despachan con la cuchara grande, pero los descubren pronto. Carlitos, militante del PAN, se mantiene alejado del proceso electoral para no meterse en líos mayores y que no le ocurra lo mismo que a su correligionario Guillermo Padrés Elías.
P.D. Muy mal siguen las cosas en el Hospital Darío Fernández, del ISSSTE, sin que su director preste mayor atención para cumplir con su obligación, pues, para empezar, todos los días a la una tarde abandona la oficina y se va a atender a sus pacientes particulares. En el edificio del Hospital no hay sanitarios para hombres y cuando de ello fue informado el subdirector, no tuvo empacho en decir que él tenía el suyo privado y que lo de los pacientes era asunto del director. Por órdenes del director se quitaron los módulos para que los pacientes gestionarán sus citas; hoy solo hay uno y las filas son de hasta cincuenta o más personas. En la entrega de medicinas, hay que formarse hasta dos horas para ser atendido. Las personas de la Tercera y los discapacitados, son los más afectados. Florentino López Castro, director general del ISSSTE, ¿se atreverá a intervenir y solucionar los problemas?.
jherrerav@live.com.mx
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