CARTAS DESDE CHICAGO/ Ejércitos de hermanos en la frontera

ROGELIO FAZ. Cuando el presidente Donald Trump dijo que enviaría a la Guardia Nacional a la frontera con México, como respuesta a la caravana de centroamericanos que van rumbo a Estados Unidos, provocó una reacción “patriótica” y tardía del Presidente mexicano Enrique Peña Nieto, que contó con el apoyo hasta de sus más acérrimos enemigos políticos.

No obstante, Peña Nieto sacó a relucir el complejo histórico de los mexicanos, dejando ir una oportunidad para reivindicar realmente la dignidad e inteligencia de los mexicanos.

Sacó de contexto la situación que implicaba una respuesta prudente de acuerdo a la realidad. Su reacción fue para sacarse la espina con Trump y complacer el resentimiento anti imperialista, como lo hace el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

Primero, hay que entender lo que significa una oleada de inmigrantes abiertamente desafiantes con la intención de cruzar la frontera sin autorización, cualquier mandatario está en su derecho a desplazar a sus tropas o cualquier fuerza pública, eso no significa una guerra o invasión a otro país.

Los insultos de Trump, sus torpezas y controversias no son ajenas a nadie. Sin embargo, esto no debería utilizarse para justificar las propias. Y lo que hizo Peña fue ponerse a la par de Trump y Maduro.

El presidente de EU, quien sea, está en su derecho de tomar las medidas pertinentes. Lo preocupante sería una intervención bélica real. Como sucedido en el pasado, pero no es el caso. Sin embargo el presidente mexicano relacionó indirectamente los agravios con el desplazamiento de la Guardia Nacional.

A raíz de esto, Peña propone también enviar tropas, pero al sur. Es más, desde hace tiempo se debieron haber enviado, incluido el norte para contrarrestar el flujo de drogas y armas.

Supongamos, en el peor de los escenarios, que se llegara a un enfrentamiento armado, ¿bajo qué argumentos?, ¿conquista?, ¿invasión?, o ¿por dimes y diretes? En EU lo dicho por Trump y Peña Nieto no pasó de ser un comentario del momento para el consumismo noticioso, por ahora en el olvido en ambas partes. Hasta que resurjan los motivos.

Pero Peña Nieto ya involucró la soberanía nacional, y entonó “…más si osare un extraño enemigo profanar con su planta tu suelo, piensa ¡Oh Patria querida!, que el cielo un soldado en cada hijo te dio…”.

Trump dice que somos violadores y traficantes, pues, para empezar, no lo podemos negar del todo ¿Qué ellos tiene a sus drogadictos?, es otra verdad que también padece México.

Peña Nieto perdió la oportunidad de demostrar sensatez, no respondiendo a los agravios utilizando la soberanía nacional, como si se tratara de una invasión bélica.

Es más, si presidentes chiflados y desubicados enfrentaran a los dos países para satisfacer a sus gestas populistas, lo que conseguirían es poner a pelear no solo a vecinos sino a hermanos de sangre, pues muchos de los miembros de las fuerzas armadas de EU, son de origen mexicano. Y eso sí sería una tragedia mayúscula.

Si no fuera porque es una guerra de bocones que los medios utilizan a su conveniencia, ya es inevitable sean temas de debate; ejércitos, migración, tráfico y nacionalismos son para ganar apoyo, y votos. La sociedad deberá estar atenta para no ser víctima de políticas fake. Cuando mezclan derechos legítimos con resentimientos.

rogeliofaz@yahoo.com

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