PARA HECHOS/ Las auténticas electoras…

LORENZO DELFÍN RUIZ. La imaginación se queda corta cuando se explora sobre lo que el gobierno de la República, sus traidorsísimo partido y los costosos intereses que lo patrocinan y sostienen, están haciendo para torcer la voluntad del pueblo…

…lo cual equivale a una mamarrachada porque si la voluntad del pueblo fuera importante y respetada por la clase política, en estos momentos el presidente Peña Nieto y su legión de ladrones estuvieran picando piedra.

Y es conmovedor, porque los argumentos de ataque que en la campaña presidencial usa su candidato José Antonio Meade contra sus principales opositores Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Anaya, son apenas una probadita del cúmulo de barbaridades que el peñismo y sus verdaderos jefes trasnacionales realmente le han enchufado a la población en casi seis años.

Sin embargo, lo más desolador es que el oficialismo chapucero que se ha apoderado del país, sigue despreciando con singular ímpetu la capacidad que el receptor de los mensajes de campaña (el elector, pues) tiene para razonar su voto.

Lo que hasta hace tres años el PRI y su gobierno creyeron resolver con despensas, ahora ya no es suficiente. Aunque hambrienta, la población sabe perfectamente que estafas maestras, Odebrecht, Panamá papers, corrupción solapada, asesinatos a mansalva de estudiantes, periodistas y ciudadanos “incómodos”; gobernadores asesinos y ladrones, gasolinazos, desapariciones forzadas, narcotráfico y secuestros protegidos y una cauda de funcionarios corruptos hasta la coronilla, no son asuntos que el gobierno federal podrá tapar con kilos de arroz y frijol “con gorgojos”.

El malogrado peñismo, la peor calamidad que le ha dado a México lo que va del Siglo XXI, lo sabe también, advierte las dificultades que se avecinan para sostenerse en el poder y afina sus baterías para hacer de Meade la continuación de una tragedia sexenal.

Además de lucrar con el hambre de los electores, ¿qué necesita un partido político para asegurarse una “aplastante” victoria electoral presidencial el 1 de julio? Poco, casi nada:

1.- Descabezar la fiscalía para perseguir los delitos electorales.

2.- Manipular a modo al INE y al TRIFE.

3.- Comprar votos.

4.- Comprar y/o amenazar a candidatos y representantes de casillas opositores.

5.- Hacer alianzas políticas inconfesables y de nulo cumplimiento.

6.- Mentir.

7.- Quemar y/o embarazar urnas.

8.- Matar.

A juzgar porque lo que antes hacía con pudor (o al menos en lo oscurito) ahora lo hace con alarde de cinismo, el PRI cubre a cabalidad esos requisitos.

Para el PRI, para su candidato y para el gobierno de la República, una “victoria” electoral lograda con estas “valiosas herramientas” podrá no ser una victoria moral ni legal; no tendrá la voluntad del pueblo, pero tendrá la del Estado… y al final, concluirán con su habitual impudicia: ¿qué valor tiene la voluntad popular frente a Repsol, Halliburton, Carso, FMI, OCDE, Shell, Odebrecht, Grupo México, OHL, Chevron, Caligari, Inpex, Qatar Petroleum, entre otras, las verdaderas electoras?

Cochinero de tiranos…

En términos aproximados, en el país pululan 5 millones 400 mil burócratas distribuidos en todas las instancias de poder administrativo.

De ese total, 1 millón 134 mil empleados están en la nómina del gobierno central federal priísta, cuya mayoría ha sido “convocada” y “emplazada” (más bien “obligada”) a asegurarle diez votos cada uno al candidato José Antonio Meade. De donde sea y como sea, con credencial de elector en mano.

La finalidad es crearle desde todas las secretarías de Estado un cómodo colchón electoral a Meade. En un ejercicio aventurado, se proyecta que la mitad de empleados se deje amedrentar por la consigna de “cumplimiento obligatorio”, lo que equivaldría a reunir 5 millones 670 mil votitos. Un cálculo radical concluye que si la mitad de éstos son “efectivos”, serán 2 millones 835 mil sufragios contantes y sonantes.

Bueno, pues este mismo ejercicio podrá realizarse en la nómina de los 15 estados de la República donde el PRI es gobierno, para sumarlos a las arcas electoreras de Meade. Tan sólo el Estado de México, donde el “primo” Alfredo del Mazo Maza llegó al poder por asalto, totaliza 269 mil 51 burócratas, en una proporción de 21 empleados por cada mil habitantes…

No es descabellado pensar que el resto de los partidos políticos va a ejecutar la misma estratagema electorera en los estados que gobierna.

Con la Fepade puesta a modo por un gobierno priísta vulgar y un PRI repulsivo, el decadente sistema de partidos en México tendrá una oportunidad más de despacharse a sus anchas… a nombre de la democracia.

www.entresemana.mx

 

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