Travesía 221/ Antología del tango/Julio del Valle

Para Andrés, por ser junio; y también para  Alicia González Morales y Benjamín Hernández Huerta

Serafín Vázquez

Puebla, Puebla, 11 de junio (entresemana.mx). Jorge Luis Borges decía que el tango tenía un origen infame y que era música canallesca y sentimental.

Sus letras son las más bajas del mundo, decía, y criticaba la idea que tienen de que la belleza es efímera, de cantarle a la decadencia física, de que las mujeres lindas se convierten en horribles.

Reprobaba, por ejemplo, la letra de “Esta noche me emborracho”: Flaca, fané y descangallada… y pensar que hace diez años fue mi locura…

Y concluía, el tango es sentimental y canalla.

Julio Cortázar, en cambio, le dedica un texto muy emotivo al género musical en “Las puertas del cielo”, un relato donde cuenta la historia de Celina, que por amor a Mauro ha aceptado dejar de bailar profesionalmente.

Celina muere, y Mauro, cual Orfeo, teniendo como  fondo la música de “A la luz del candil” y de “Tanto”, la descubre entre el humo del Santa Fe Palace hasta donde lo ha llevado su amigo el doctor Marcelo para distraerlo de su pena. Pero como dice el tango: “tanto como fuiste mío, y hoy te busco y no te encuentro”, la vuelve a perder en esa concurrida milonga llena de monstruos, como llama el doctor Marcelo a los concurrentes, pertenecientes a otra clase social diferente a la suya.

 

Otra vez la vi girando entusiasta en los brazos de Mauro, la orquesta de Canaro ahí arriba y un olor a polvo barato. Después bailó conmigo una machicha, la pista era un horror de gente y calina. ”Que bien baila, Marcelo”, como extrañada de que un abogado fuera capaz…

Irse con Mauro había sido un error… A Celina le hubiera gustado quedarse. Se le veía en las caderas y en la boca, estaba armada para el tango, nacida de arriba abajo para la farra.

 

La Antología del tango, de Julio del Valle, de Editores Mexicanos Unidos, consiga la letra de 112 tangos, y su presentación sólo habla de la difusión del tango en Europa y Latinoamérica, pero omite hablar de las letras, compositores e intérpretes, y su influencia en la música de otras regiones.

En México, a finales de los años veinte se compuso Caballo Criollo, dedicado a César Augusto Sandino, quien luchaba contra la tiranía de Anastasio Somoza en Nicaragua.

Tampoco habla de Astor Piazolla, quien vendría a “sacar” al tango del arrabal para llevarlo a las salas de los grandes conciertos.

Y tampoco, pese a que el texto fue publicado en 2001, se menciona a Gotan Project, una banda afincada en Francia que vino a colocar al tango en el mundo de la música electrónica.

 

Los tangos

Por supuesto que no faltan en esta antología tangos como La Cumparsita, compuesta hace más de cien años:

 

Quién sabe si supieras

que nunca te he olvidado,

volviendo a tu pasado

te acordarás de mí…

 

O Cuesta abajo:

cuesta abajo en mi rodada,

las ilusiones pasadas

yo no las puedo arrancar.

Sueño con el pasado que añoro,

el tiempo viejo que lloro

y que nunca volverá.

 

Volver

Y aunque el olvido que todo destruye,

haya matado mi vieja ilusión,

guarda escondida una esperanza humilde,

que es toda la fortuna de mi corazón.

 

Si bien en todos hay nostalgia y tragedia, existen otros que son toda una filosofía de la vida:

Chau, no va más

“Tómalo con calma… Esto es dialéctica pura,

¡te volverá a pasar tantas veces en la vida!

Vos ya podés elegir el piano, crear la

música de una nueva vida y vivirla intensamente

hasta equivocarte otra vez, y luego volver a empezar

y volver a equivocarte, pero siempre vivir…

¡vivir intensamente!,

porque ¿sabés qué es vivir?…”

Vivir es cambiar…

 

Las ausencias son “Cambalache”, “Chau, no va más”, “Naranjo en flor”…

Si usted no es Borges, seguramente ya con unas copas encima, se habrá rendido alguna vez a la música triste y nostálgica  de un bandoneón, ya por un amor, ya por la pérdida física de un ser querido. Y si tiene amigos a su alrededor y es una noche de junio y además hay vino, ya pa’que le cuento…

Sentir, que es un soplo la vida,

que veinte años no es nada…

Lamentablemente, por el espacio, sólo son pequeños fragmentos de los tangos, usted pone la música y el resto de las letras.

 

La cumparsita

Si supieras,

que aún dentro de mi alma,

conservo aquel cariño

que tuve para ti…

Quién sabe si supieras

que nunca te he olvidado,

volviendo a tu pasado

te acordarás de mí…

 

Los amigos ya no vienen

ni siquiera a visitarme,

nadie quiere consolarme

en mi aflicción…

Desde el día que te fuiste

siento angustias en mi pecho,

decí, percanta, ¿qué has hecho

de mi pobre corazón?

Al cotorro abandonado

ya ni el sol de la mañana

asoma por la ventana

como cuando estabas vos,

y aquel perrito compañero,

que por tu ausencia no comía,

al verme solo el otro día

también me dejó…

 

Cuesta abajo

Si arrastré por este mundo

la vergüenza de haber sido

y el dolor de ya no ser.

Bajo el ala del sombrero

cuántas veces, embozada,

una lágrima asomada

yo no pude contener…

Si crucé por los caminos

como un paria que el destino

se empeñó en deshacer;

si fui flojo, si fui ciego,

sólo quiero que hoy comprendan

el valor que representa

el coraje de querer.

Era, para mí, la vida entera,

como un sol de primavera,

mi esperanza y mi pasión.

Sabía que en el mundo no cabía

toda la humilde alegría

de mi pobre corazón.

Ahora, cuesta abajo en mi rodada,

las ilusiones pasadas

yo no las puedo arrancar.

Sueño con el pasado que añoro,

el tiempo viejo que lloro

y que nunca volverá.

 

Por qué canto así

 

Porque cuando pibe me acunaba en tangos

la canción materna que llamaba al sueño,

y escuché el rezongo de los bandoneones

bajo el emparrado de mi patio pobre.

Porque vi el desfile de las inclemencias

con mis pobres ojos de llorar abiertos,

y en aquella pieza de mis buenos viejos

tuvo la pobreza su mejor canción…

Y yo me hice en tangos,

me fui modelando en odio, en tristeza,

en las amarguras que da la pobreza,

en llantos de madres,

en las rebeldías del que es fuerte y tiene

que cruzar los brazos

cuando el hambre viene…

Y yo me hice en tangos,

porque es bravo, fuerte,

tiene algo de vida,

tiene algo de muerte…

 

Porque quise mucho, porque me engañaron,

y pasé la vida barajando sueños…

Porque soy un árbol que vivió sin flores,

porque soy un perro que no tiene dueño…

Porque tengo odios que nunca los digo,

porque cuando quiero me desangro en besos…

Porque quise mucho y no me han querido…

¡Por eso yo canto tan triste, por eso!

Letra:Celedonio Flores

 

 

Volver

 

Yo adivino el parpadeo

de las luces que a lo lejos,

van marcando mi retorno.

Son las mismas que alumbraron,

con sus pálidos reflejos,

hondas horas de dolor.

Y aunque no quise el regreso,

siempre se vuelve al primer amor.

La quieta calle donde el eco dijo:

“Tuya es su vida, tuyo es su querer”,

bajo el burlón mirar de las estrellas

que con indiferencia hoy me ven volver.

Volver,

con la frente marchita,

las nieves del tiempo

platearon mi sien.

Sentir, que es un soplo la vida,

que veinte años no es nada,

que febril la mirada

errante en las sombras

te busca y te nombra.

Vivir,

con el alma aferrada

a un dulce recuerdo,

que lloro otra vez.

Tengo miedo del encuentro

con el pasado que vuelve

a enfrentarse con mi vida.

Tengo miedo de las noches

que, pobladas de recuerdos,

encadenen mi soñar.

Pero el viajero que huye,

tarde o temprano detiene su andar.

Y aunque el olvido que todo destruye,

haya matado mi vieja ilusión,

guarda escondida una esperanza humilde,

que es toda la fortuna de mi corazón.

 

 

Mano a mano

 

Rechiflado en mi tristeza,

te evoco y veo que has sido

en mi pobre vida paria

sólo una buena mujer.

Tu presencia de bacana

puso calor en mi nido,

fuiste buena, consecuente,

y yo sé que me has querido

como no quisiste a nadie,

como no podrás querer.

 

Se dio el juego de remanye cuando vos,

pobre percanta,

gambeteabas la pobreza

en la casa de pensión.

Hoy sos toda una bacana,

la vida te ríe y canta,

Ios morlacos del otario

los jugás a la marchanta

como juega el gato maula

con el mísero ratón.

 

Nada debo agradecerte,

mano a mano hemos quedado;

no me importa lo que has hecho,

lo que hacés ni lo que harás…

Los favores recibidos

creo habértelos pagado

y, si alguna deuda chica

sin querer se me ha olvidado,

en la cuenta del otario

que tenés se la cargás…

 

Y mañana, cuando seas

descolado mueble viejo

y no tengas esperanzas

en tu pobre corazón,

si precisás una ayuda,

si te hace falta un consejo,

acordate de este amigo

que ha de jugarse el pellejo

pa’ayudarte en lo que pueda

cuando llegue la ocasión.

 

 

Caminito

Caminito que el tiempo ha borrado,

que juntos un día nos viste pasar,

he venido por última vez,

he venido a contarte mi mal.

Caminito que entonces estabas

bordado de trébol y juncos en flor,

una sombra ya pronto serás,

una sombra lo mismo que yo.

Desde que se fue

triste vivo yo,

caminito amigo,

yo también me voy.

 

Apología del tango

Triste, sensual, dormilón,

mezcla de risa y lamentos,

vuela de los instrumentos

y se mete al corazón.

Allí enciende la pasión

que en el alma está dormida,

nos habla de la querida,

del amigo traicionero

y es un grato mensajero

que se nos cruza en la vida…

Tango que me hiciste mal

y que, sin embargo, quiero

porque sos el mensajero

del alma del arrabal;

no sé qué encanto fatal

tiene tu nota sentida,

que la mistonga guarida

del corazón se me ensancha,

como pidiéndole cancha

al dolor que hay en mi vida.

 

 

Dímelo al oído

Si yo sé que me querés,

si yo sé que me adorás,

y si no me lo decís

es porque no te animás;

puede ser que me equivoque,

puede ser que no sea así,

pero hay algo que te vende

y no lo querés decir.

¿Por qué tienes qué sufrir,

por qué tienes qué penar,

si con una palabrita

todo se puede arreglar?..

Una vez me enamoré,

y por tener cortedad

me quedé con mi cariño

para otra oportunidad.

Es mejor que te decidas,

no esperés ni un rato más,

que los cortos en la vida

siempre se quedan atrás…

 

 

Esta noche me emborracho

 

Sola, fané, descangayada,

la vi esta madrugada

salir de un cabaret;

flaca, dos cuartas de cogote

y una percha en el escote

bajo la nuez;

chueca, vestida de pebeta,

teñida y coqueteando

su desnudez…

Parecía un gallo desplumao,

mostrando al compadrear

el cuero picoteao…

Yo que sé cuando no aguanto más

al verla, así, rajé,

pa’ no llorar.

¡Y pensar que hace diez años,

fue mi locura!

¡Que llegué hasta la traición

por su hermosura!…

Que esto que hoy es un cascajo

fue la dulce metedura

donde yo perdí el honor;

que chiflao por su belleza

le quité el pan a la vieja,

me hice ruin y pechador…

Que quedé sin un amigo,

que viví de mala fe,

que me tuvo de rodillas,

sin moral, hecho un mendigo,

cuando se fue…

 

 

Mi Buenos Aires querido

 

 

Mi Buenos Aires querido

cuando yo te vuelva a ver,

no habrás más pena ni olvido.

El farolito de la calle en que nací

fue el centinela de mis promesas de amor,

bajo su quieta lucecita yo la vi

a mi pebeta, luminosa como un sol.

Hoy que la suerte quiere que te vuelva a ver,

ciudad porteña de mi único querer,

y oigo la queja

de un bandoneón,

dentro del pecho pide rienda el corazón…

Bajo tu amparo

no hay desengaños,

vuelan los años,

se olvida el dolor.

En caravana

los recuerdos pasan,

con una estela

dulce de emoción.

Quiero que sepas

que al evocarte,

se van las penas

de mi corazón…

 

 

Cambalache

 

 

Que el mundo fue y será una porquería

ya lo sé…

(¡En el quinientos seis

y en el dos mil también!).

Que siempre ha habido chorros,

maquiavelos y estafaos,

contentos y amargaos,

valores y dublé…

Pero que el siglo veinte

es un despliegue

de maldá insolente,

ya no hay quien lo niegue.

Vivimos revolcaos

en un merengue

y en un mismo lodo

todos manoseaos…

 

¡Hoy resulta que es lo mismo

ser derecho que traidor!…

¡Ignorante, sabio o chorro,

generoso o estafador!

¡Todo es igual!

¡Nada es mejor!

¡Lo mismo un burro

que un gran profesor!

No hay aplazaos

ni escalafón,

los inmorales

nos han igualao.

Si uno vive en la impostura

y otro roba en su ambición,

¡da lo mismo que sea cura,

colchonero, rey de bastos,

caradura o polizón!…

¡Qué falta de respeto, qué atropello

a la razón!

 

 

¡Chau, no va más!…

Es la ley de la vida devenir,

¡Chau, no va más!…

Ya gastamos las balas y el fusil.

Te enseñé como tiembla la piel

cuando nace el amor,

y otra vez lo aprendí;

pero nadie vivió sin matar,

sin cortar una flor,

perfumarse y seguir…

Vivir es cambiar…

¡dale paso al progreso que es fatal!

¡Chau, no va más!…

Simplemente, la vida seguirá.

¡Qué bronca sentir todavía el ayer

y dejarte partir sin llorar!

Si te pude comprar un bebé,

acuñar otra vida y cantar…

¡qué bronca saber que me dejo robar

un futuro que yo no perdí!

Pero nada regresa al ayer,

¡tenés que seguir!…

“Tomálo con calma…

Esto es dialéctica pura,

¡te volverá a pasar

tantas veces en la vida!

Yo decía… ¿te acordás?”

“-Empezar a pintar todos los días

sobre el paisaje muerto del pasado

y lograr cada vez que necesite

nueva música, nueva, en nuevo piano…”

“Vos ya podés elegir el piano, crear la

música de una nueva vida y vivirla intensamente

hasta equivocarte otra vez, y luego volver a empezar

y volver a equivocarte, pero siempre vivir… ¡vivir

intensamente!, porque ¿sabés qué es vivir?…”

Vivir es cambiar,

en cualquier foto vieja lo verás.

¡Chau, no va más!…

Dale un tiro al pasado y empezá,

si lo nuestro no fue ni ganar ni perder,

¡fue tan solo la vida, no más!

Y el intento de un casi bebé

debe siempre volverse a intentar.

Sé que es duro matar

por la espalda el amor

sin tener otra piel donde ir…

Pero, ¡dale, la vida está en flor!

¡Tenés que seguir!

 

 

Antología del tango

Julio del Valle

Editores Mexicanos Unidos

México, 2001

Compartir articulo

    Check Also

    Sheinbaum anuncia que se terminan “aviadores” en gobierno capitalino

    Ciudad de México, 09 de Diciembre (Notimex/entresemana.mx).- La jefa de Gobierno de la Ciudad de …