EL OTO DATO/ Al Presidente la verdad pelona, Durazo

 

JUAN CHÁVEZ. Al Presidente hay que informarle las cosas a chile pelón. Y si no se cuenta con la información, no dejar que se embarque, como lo hizo en su primera declaración “mañanera”, ya como jefe del Ejecutivo.

Los datos al mandatario deben ser exactos; no exponerlo a  rectificaciones que solo van a operar contra su capital político.

La credibilidad del Presidente, Alfonso Durazo, no es un juego de canicas, menos cuando precisamente en materia de seguridad se ha comprometido a la reunión diaria, de lunes a viernes, a las 6 horas, con el  gabinete de seguridad, en Palacio Nacional.

La declaración consecuente a la prensa debe ser fidedigna, no abandonarle en la salida desgastante y estúpida de “es un promedio”, todavía no confirmado por las fuentes.

Menos, si se le  conoce bien y se está plenamente identificado con su lenguaje político, siempre sin meditar las secuelas.

Eso de comienzo mi gobierno “con las riendas del poder en las manos”, resulta absurdo.

Más lo es, sin embargo, que haya dicho que en los dos primeros días de su gobierno –1 y 2 de diciembre— descendió  al 50% el promedio  de  los asesinatos  que, según informó, fueron 100.

La cifra real, de acuerdo con la organización Observatorio Nacional Ciudadano, fue de 116, lo que da un promedio de 58 por día.

Los medios electrónicos coincidieron con esta cifra, resultado de los reportes de las procuradurías estatales.

El dato equivocado habla, apenas recién estrenado el  gobierno, de las  absurdas pretensiones de López Obrador de centralizar el  poder Ejecutivo.

El fin de semana pasada resultó empañado de sangre, como los que se han registrado en los últimos tiempos.

Hay que entender, además, que los resultados en el combate al narco-crimen no se van a dar de la noche a la mañana, como el Presidente pretendió, en esfuerzo que pinta de un brochazo su gobierno centralizador, autoritario y rasguñando lo límites dictatoriales.

López Obrador suele no eludir las preguntas de los periodistas y por eso, en cada declaración, se rifa el físico.

Pero ahora, como titular del Ejecutivo, es distinto. No es aceptable que se cobije bajo el sarape de “datos aproximados” o hablar de “promedio” o quererse echar a la uña el trompo de la inseguridad pública, nomás porque el secretario de Seguridad Pública no le precise los datos y lo forre de seguridad artificial  cuando enfrente a los medios.

El de la inseguridad, es el problema principal  y más peliagudo de México y hacia su solución mira López Obrador con su proyecto de Guardia Nacional, que ya no es una quimera y que va a encontrar la más seria oposición en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Poder Judicial y Poder Ejecutivo habrán de enzarzarse en disputa abierta, más si Alfonso Durazo sigue alimentando los trastabilleos  del Presidente.

www.entresemana.mx

Compartir articulo

    Check Also

    EL OTRO DATO/ AMLO, circo, maroma y teatro

    JUAN CHÁVEZ. A una semana en el poder Ejecutivo, López  Obrador parece agarrado de la …