EL OTRO DATO/ De gasolinazo a gasolinazo

 

JUAN CHÁVEZ. Ante el desabasto, fallas en la distribución o como usted lo esté sufriendo, cuál gasolinazo prefiere: ¿el de Peña?, ¿el de AMLO?

Con Peña hubo que chuparse un tremendo ramalazo en el precio; con López, la escasez, el desabasto de gasolinas, es el nuevo ramalazo.

Es la lucha contra el “huachicol” dice el gobierno de López. De acuerdo, pero no a costa de los consumidores, sobre todo cuando la secretaria de Economía, Rocío Nahale, admite que “a la hora del cálculo no tuvimos logística suficiente sobre el problema del desabasto de combustibles en estados centrales del  país”.

Resulta inaudito que no haya habido la previsión necesaria, dado que el anuncio del cierre de válvulas de los ductos, fue dada a conocer por López Obrador el 27 de diciembre en que, se supone, ya contaba con suficiente información para poner en marcha el 1 de enero su plan de combate al “huachicol”.

En los ocho días que lleva el operativo presume un ahorro de 2,500 millones de pesos al evitar el robo de combustible en los ductos cerrados y quiere conformar a los millones de consumidores afectados al invitarlos a “la paciencia”, sin aceptar, ¡claro!, que el desabasto de combustibles se extiende en el país y que ya abarca a la ciudad de México, inclusive.

El Ejército y la Marina ya están en todas las instalaciones de Pemex y en las seis refinerías controlan al personal y a las pipas que acarrean  el combustible a las gasolineras.

Lo cierto es que este trancazo del gobierno obradorcista le pega directamente a la economía, pues son millones los usuarios dañados; los que han quedado en un movilidad cero para trasladarse a sus empleos o universidades.

Ante la escasez se forman largas “colas” de coches y de personas que en recipientes de plástico adquieren una  poca  para un traslado de emergencia en sus vehículos.

Gobernadores han criticado a López Obrador por la medida porque “la población no debe pagar los costos del combate al “huachicol”.

Además, no se considera el tiempo de la población. Como que a López y su gobierno le vale madre que los habitantes de las entidades afectadas, estén sufriendo la inmovilidad total por falta de gasolina y diésel.

El problema  reviste, además del huachicol, serias  dificultades, sus propias dificultades, ante la parálisis de dos de las seis refinerías, que están fuera de operación: Madero y Minatitlán. Sólo Tula y Cadereyta producen, y cerraron los ductos de Salamanca y Salina  Cruz.

El desabasto sigue en 9 estados: Aguascalientes, Coahuila, Tamaulipas, Guanajuato, Querétaro, Hidalgo, estado de México, Michoacán y Jalisco.

¿Cuántos días más durará? López Obrador mismo no lo sabe a ciencia cierta. Y con su presunción de 2,500 millones de pesos arrebatados a los huachicoleros que no han podido robarlo de los ductos en los 9 días que corren del año nuevo, le va a seguir sin importarle un ápice que la población sufra en su economía de bolsillo.

Frente a ese “combate” perdido, vale dejar anotado que los huachicoleros están vendiendo gasolina a domicilio, a 30 pesos el litro.

¿Vamos bien? ¡¡Vamos del carajo, digo!!

www.entresemana.mx

 

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