EL OTRO DATO/ ¿Y el peatón?

 

JUAN CHÁVEZ. Muy entrona, la señora Claudia Sheinbaum manda al cielo el transporte público y, como todos los gobiernos de esta apretujada y violenta ciudad, olvida al peatón.

El sufrido peatón, que se joda.

Ella va por la obra que le reditúa imagen política, la que, además, presumirá.

Todos los que han gobernado a la capital de la República se preocupan por los millones de automovilistas, unos cinco, que todos los días cruzan la ciudad en todos los sentidos.

Por eso, con su proyecto de Cablebús, digo que manda a los terrenos de San Pedro la movilidad pública bajo una consigna que no se ve muy clara.

Sheinbaum sostiene que las personas que se trasladan desde lo más alto de Cuautepec (Gustavo A. Madero) hacia el centro de la ciudad gastan en promedio 9.75 pesos, “y se busca que con Cablebús gasten menos”.

Un cálculo de tarifa irrisoria ¿no cree usted que es de los de a pata?

Y no solo eso: el director del Sistema Cablebús, Pavel Sosa Martínez, se avienta como el borras y suelta que también ahorrarán tiempo. Que de la hora 17 minutos que emplean los habitantes de esa zona en su transporte, ahora harán 46 minutos.

Un divino sortilegio. Como cuando se puso en marcha el primer tramo del Periférico allá por los finales de la década de los 60 del siglo pasado. O como cuando López Obrador echó andar los segundos pisos de ese Anillo.

Soluciones que apenas duran la víspera y que, aunque la señora Sheinbaum sostiene que también se abatirá la delincuencia con el Cablebús, será cosa de creer en los Santos Reyes. Ya usted ve como traen a las jovencitas en las líneas del metro… y ¡hasta secuestradas son!

La jefa de Gobierno, como todos los que le han precedido, sean de este o de aquel partido, no quiere saber nada de los que, por necesidad, porque carecen de auto, son ciudadanos de a pie.

Para ellos, jamás habrá calles parejas y tendrán que caminar exponiéndose siempre a torceduras o fracturas de tobillos y rodillas.

Las caídas de peatones en esas malditas calles llenas de agujeros y con coladeras destapadas, son frecuentes y para ellos no existe siquiera el consuelo de acudir al Tribunal de lo Contencioso con demanda de daños y gastos a reparar por parte de las ahora llamada alcaldías.

Sí, las alcaldías son responsables de las desemparejadas y agujeradas calles de la ciudad, pero no hay forma de exigirles que las reparen. ¿Para qué?, ya con las bajadas de salidas y entradas de coches de las casas particulares, es suficiente para mantenerlas siempre disparejas.

La primera línea del tal Cablebús será de Cuautepec a Indios Verdes, con cinco paradas principales y una secundaria y tendrá una longitud de 9.4 kilómetros y, obvio, la altura que le impongan las necesidades de su trazado.

En esos transportes por teleférico, que habrán de ser cinco según el proyecto de la jefa de Gobierno, se contará con la asesoría de la Oficina de Naciones Unidas de Servicios para Proyectos.

Se trata de compartir responsabilidades, no de entrarle con su cuerno a la inversión que para la línea 1 se calcula en 3 mil millones de toletes.

Total: otra bola a la buchaca 13 en el pool bolita de buscarle soluciones al cada vez más insuficiente y desgastado transporte pública que ya raya en los límites de su vida útil y no se le mete la mano al  mantenimiento que garantice la seguridad y vida de los millones de usuarios.

www.entresemana.mx

 

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