AMBIGÚ/ Amlo en Huetamo: guerra de porras no de madrazos

 

Tiro por viaje, abucheo y rechiflas a gobernadores; van 8

MARTHA ELBA TORRES (SemMéxico/ Michoacán). Una tradición en las giras presidenciales masivas, siempre había sido la construcción de escenarios humanos a modo para que reinaran los aplausos y vivas para el Primer Mandatario de la Nación, aun en estados con gobiernos de partidos diferentes. Lo más que podía recibir un gobernante era una fría acogida. López Obrador, en los cuernos de la luna, no necesita de eso, porque la sola expectativa de verlo en determinada plaza, arrasa multitudes simpatizantes.

Hoy, la marea guinda atrapa todos los espacios y es esa percepción que deja al Presidente, de que todo lo que hace, está a todo mecate. No importa que se equivoque, que mienta, que confunda las cosas. Todo está bien y ahí vamos.

Es evidente que disfruta y hasta se burla, de esas recepciones a los gobernadores en sus propias entidades. ¡Fuera! ¡corrupto! ¡ratero!… ¡chingas a tu…! Así lo han vivido Alejandro Moreno, de Campeche; en su momento, Arturo Núñez, de Tabasco; Omar Fayad, de Hidalgo; Alfredo del Mazo, del Edomex; Alejandro Murat, Oaxaca; Héctor Astudillo, de Guerrero; Marco Antonio Mena, de Tlaxcala y Juan Manuel Carreras, de San Luis Potosí.

El 3 de enero, estuvo el Presidente para inaugurar las oficinas de la Dirección General del IMSS, en Morelia, que por cierto, están desiertas. A todo aquel que se acerca siquiera a husmear, lo remiten a la Delegación porque ahí se siguen haciendo trámites. Entonces es puro bluff. Hacer creer que la descentralización de la burocracia federal se está cumpliendo.

Pues sobre la avenida Madero, que por ciento también es zona federal donde esta emplantonada la CNTE, el gobernador Silvano Aureoles se llevó una buena rechifla. Ahí le fueron a cobrar los maestros, Telebachillerato, Salud, etc., y a López Obrador, los despedidos del SAT, pero ni los peló.

Para este viernes por la tarde, que Amlo se apersonará en Huetamo, la región de Aureoles Conejo, del senador Antonio García y del alcalde Juan Luis García, los amarillos han tomado sus precauciones y no permitirán que los humillen en su propia plaza.

Leí a Ángel Ramírez, corresponsal de Cambio de Michoacán en esa agreste Tierra Caliente, que dio cuenta de las visitas estos últimos días a Huetamo, del gobernador Aureoles, de Toño García, del diputado local Octavio Ocampo y hasta del secretario de Gobierno, Pascual Sigala, para supervisar obras y preparar el recibimiento de López Obrador. Dio cuenta que a la cabecera, se arrimará gente de otros municipios como San Lucas y hasta de Ciudad Altamirano, Guerrero.

Entonces, ahora a Silvano no lo tomarán desprevenidos y el PRD se movilizará para evitar que a su líder político, los morenos no le pongan una chinga, como ha sucedido en las ocho giras que ha realizado López Obrador.

Ojalá que la guerra de porras y abucheos quede en eso, en el folclorismo político que pintan las giras del Presidente, quien dijo ayer que ni las protestas ni tomas de oficinas en Michoacán, impedirán que baje directamente los apoyos sociales a la gente. Pero de que la CNTE va estar en Huetamo, es un hecho. Y con eso de que es el “tigre” favorito de Amlo, pues el escenario se torna de alto riesgo.

Como preocupante, ese extraño incendio del miércoles 6 y madrugada del 7, de la subestación eléctrica de Huetamo que dejó sin luz a varias poblaciones, por horas. Personas han hablado de que se escuchó una explosión, pero oficialmente, hasta el cierre de esta entrega, nada sobre lo que originó el siniestro.

Aureoles Conejo, en declaraciones ayer, pidió no especular, pero nada lo puede evitar. Así digan que fue un corto circuito.

Nada más les recuerdo que entre el 27 y 28 de 2013 –era gobernador a medias, Fausto Vallejo Figueroa-, 18 subestaciones de la CFE y al menos una decena de gasolineras en varios municipios, incluida la capital, fueron incendiadas simultáneamente con bombas molotov.

Medio millón de habitantes quedamos, literalmente a oscuras por más de ocho horas.

Y como siempre, de ataques como estos que por años sufrió Michoacán, tres personas detenidas por su “presumible participación” –como dijo el entonces vocero de Seguridad Federal, Eduardo Sánchez-. Y como decía el Monje Loco: nadie sabe, nadie supo, la verdad sobre el pavoroso caso de… la subestación incendiada…

 

    ***

Aunque Sergio Pimentel, el dirigente estatal de Morena, sostenga que no ha visto a Artemio Ortíz, alias “El Muñeco”, metido en el conflicto intersindical de la CNTE, ni a Sergio Espinal, nadie le cree.

El tema, es que ya nadie sabe de qué lado están: si con López Obrador o contra de él; o a favor de sus propios intereses como es recuperar el control de la Coordinadora, ahora fracturada por el ala radical que, curiosamente, en su momento, ellos controlaron.

Este movimiento de la CNTE ya es un arguende de verdulería entre tiendas de campaña y bloqueos.

Todavía ayer, seguían varados cerca de 400 contenedores con más de tres millones de toneladas en mercancías, por la obstrucción en las vías del tren que pasa por la comunidad indígena de Caltzontzin.

Al Presidente, esto ya le vale madre. Le echa la culpa al gobernador y que este resuelva, así ocupe todo el presupuesto estatal para pagar a los maestros.

Por otro frente, los diputados locales de Morena promovieron una acción de inconstitucionalidad ante la Corte, contra nuevos impuestos e incremento de un punto porcentual en los gravámenes a nómina y hospedaje aprobados en la Ley del Presupuesto de Egresos 2019, además de reformas a la Ley de Hacienda para que sean eliminados.

A ver. ¿De qué se trata? Si Morena busca que se reasignen mayores recursos al magisterio para pagar bonos y por el otro lado le cierra la puerta a la recaudación, entonces ¿de dónde diablos va a salir para medio cubrir las necesidades del resto de la población que no vive de los plantones y pagar los bonos que se acumulen año tras año?

¡Son jaladas! Pero esa es la mentalidad de López Obrador y Morena, mantener su casta privilegiada de 100 mil pesos al mes, sus ninis de 3 mil 600, los viejitos y discapacitados. A todos los demás que nos lleve el carajo.

A propósito del programa “Producción para el Bienestar” que hoy viene a entregar de manera simbólica López Obrador, no es más que una estrategia más de su asistencialismo exacerbado para administrar miseria, porque no promueven productividad ni competitividad. Regresa, como lo hizo Luis Echeverría en su momento, a los precios de garantía subsidiados al frijol, maíz, soya, arroz, trigo y productos lácteos. Y hasta ahí, sin incentivos para expandir la comercialización.

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