EL OTRO DATO/ Los niños ¡NO!, carajo

JUAN CHÁVEZ. Ha  decidido el  presidente López Obrador que el  dinero  del presupuesto a  las estancias infantiles y a los Centros de Desarrollo Infantil (Cendis), no llegue  directamente  a sus organizaciones.

Pero el fondo del asunto, con todo y la corrupción con que los fondos públicos dedicados  a las guarderías hayan sido manejados, no es quién los reciba y los administre. La cuestión toral  es que a esos servicios a las madres que trabajan y a sus pequeños hijos, les fue recortada la partida presupuestal  en casi 50%.

Ahora, el secretario de Hacienda se la saca finalmente declarando que las abuelas cuiden de los niños y que el dinero podría entregarse a los padres para que lo destinen como pago a la “abuela cuidadora” o a quien ellos escojan.

El señor Carlos Urzúa no tiene ni la remota idea de lo que dice. Las estancias infantiles dan servicio, generalmente, a madres solteras que trabajan y que si tuvieran quién les cuidara su bebe, jure que no acudirían a la guardería.

Por otra parte, don Urzúa, el niño necesita convivir con otros niños. Y, por supuesto, le suelto un latigazo: ¿Por qué gastar tantos millones de pesos en el pretendido rescate de la cuarta transformación de más de 3 millones de “ninis” y no preocuparse por los pequeñines que apenas son los retoños de esta arrabalera sociedad donde usted y yo nos hemos arrastrado?

Y luego, su coordinador morenista en San Lázaro que aprobó con la irresponsable mayoría de su partido, el tijeretazo de más de 2 mil millones de pesos a la partida de las estancias infantiles.

De 4 mil 70 millones de pesos que las guarderías recibieron en 2018 a manera de subsidio en este primer año del gobierno de López se les recortó a sólo 2 mil 41 millones. Un recorte absurdo y criminal, por donde quiera que se le vea.

Mario Delgado, el tal coordinador,  afirmó que la rebaja “no significa un castigo”. Lo que se pretende, añadió, es “hacer más con menos”.

Qué poca abuela, ¿no?

Suman 330 mil los infantes inscritos en los 9 mil planteles  en el país y están dedicados a mejorar la calidad de vida, salud mental, física y convivencia.

López Obrador, en su “mañanera” del viernes, destroncó las esperanzas de las trabajadoras de las estancias infantiles  al declarar “Ya no hay dinero para la organización que tenían  los Cendis”. Fatalista, además de voluntarioso y autoritario,

Los niños, los pequeñines que merecen el mejor de los cuidados, porque apenas empiezan a rascarle a la vida, no le merecen al  presidente ningún esfuerzo en  su llamada cuarta transformación.

Quiere la 4T seguramente para que la gocen los abuelas, como clama su secretario de Hacienda que les cuelga el sambenito de niñeras emergentes, como si todas las madres trabajadoras tuvieran madre.

Castigar a las estancias infantiles es victimizar a los niños, aún si hay corrupción. Haberles reducido el presupuesto a casi la mitad es error monumental que clama una enmienda inmediata. Ya hubo protestas de las trabajadoras en todo el país. Habrá más. Con los niños no hay que jugar a la “presupuestitis”. Si ya no hay… ¡HAY QUE BUSCARLE!

Con los niños ¡NO!, carajo…

O como decíamos en las antiguas redacciones: “Chingue a su madre el que me dio el balazo”.

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