SOSPECHOSISMO/ La palabra presidencial devaluada

>> La traición y la mentira, son y ha sido constante en la vida de AMLO

>> El peje ejerce autoridad en el Congreso y tiene presencia en la SCJN

RIGOBERTO ESPEJO. En ocasión de los primeros cien días de “gobierno” el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, vociferó desde su pulpito que “primero muerto que traidor”.

Sus palabras fueron reproducidas por casi todos los medios masivos de comunicación, como una de sus más estridentes frases de campaña, con miras a su reelección.

A pesar de la estridencia y de su alta investidura, el Peje volvió a su contumaz discurso de mentir ante su claque, en esta ocasión frente a los asistentes a su ya tradicional perorata mañanera, ya conocida como la “misa de siete” en el recinto de la tesorería en el Palacio Nacional.

AMLO es y ha sido traidor desde los primeros años de su vida; traicionó a quien fue su impulsor en la política, el insigne poeta tabasqueño Carlos Pellicer; traicionó al entonces senador de la República, Aldáurico Hernández, quien ya había pactado romper el cerco que bloqueaba los pozos petroleros en Tabasco.

Traicionó al empresario argentino Carlos Ahumada, que le había entregado varios millones de pesos para su primera campaña presidencial; lo encarceló y le expropió sus propiedades.

Traicionó a Rosario Robles Berlanga, quien al frente del Gobierno de la ciudad, le orientó varios millones de pesos para su manutención y gastos de campaña.

Traicionó al Partido de la Revolución Democrática, organismo político que lo llevó en dos ocasiones a la candidatura del gobierno de Tabasco y otras dos a la candidatura de la Presidencia de México. Además de que le proporcionó recursos económicos para su supervivencia.

Traicionó a su compañero de andanzas, Aquiles Magaña García, quien fue su “paño de lágrimas” en sus noches de nostalgia.

Otra “cualidad” que tiene el ahora Jefe de los Tres Poderes de la Nación, es el de mentir con mucha facilidad, es y ha sido mendaz desde los primeros años de su vida.

Mintió cuando dijo que la muerte de su hermano José Ramón fue un “accidente” cuando en realidad, fue asesinado de un balazo en la cara con una pistola accionada por su hermano mayor, Andrés Manuel.

Mintió cuando dijo que “lo dieran por muerto” en su campaña para la Presidencia; en realidad llevaba a cabo una campaña soterrada, con recursos que a la fecha no han sido revelados.

López Obrador es como el dictador Adolfo Hitler quien escribió que “cuando la mentira es más grande, más personas la creen”.

AMLO es un mentiroso frecuente; en sus dos anteriores intentos presidenciales expresó una montaña de mentiras, antes y después de las jornadas electorales.

Sin embargo, hoy asistimos a sus “conferencias mañaneras” en la que la mentira es la base de sus asertos.

En fecha reciente expresó que no conoce a José Manuel Rioboó, el contratista favorito del Peje, cuya esposa fue impulsada desde la Presidencia para Ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con ese nombramiento ordenado por el presidente, ya tiene en su bolsillo y sometido al Poder Judicial.

La relación de mentiras del tabasqueño es tan larga que no hay tiempo para reseñarlas todas.

Entre algunas de sus mendacidades sobre salen: que en México tiene la capacidad de producir toda la gasolina requerida.

Que construirá dos refinerías: en Campeche y Tabasco, a un costo de 420 mil millones de pesos. Reconfigurar las refinerías de Tula, Salina Cruz y Salamanca, con inversión superior a 50 mil millones de pesos.

Alcanzar crecimiento económico entre 4 y 6 por ciento anual al finalizar 2024, con el propósito de mejorar el nivel de bienestar y cambiar el estado de ánimo de los mexicanos.

Erradicar hambre y pobreza extrema en México.

Becas, apoyos económicos a la población y obras con costo de 550 mil millones de pesos, y…

Erradicar la delincuencia organizada y que nuestra nación sea un paraíso

López Obrador está alentando la utopía y en su mundo fantástico no acepta que no se ha terminado con la corrupción, ni la violencia y que, con sus discursos sembradores de odio, promueve los enconos sociales. Y la división entre la ciudadanía

Nadie se atreve a decirle (porque es todo poderoso) que ni el pueblo es “bueno y sabio”, ni sus consultas son democráticas ni se ha terminado con la pobreza, ni con la violencia, que utiliza la política a la mexicana, que es la de culpar de todo a los gobernantes del pasado.

Por más que el Presidente hable desde su púlpito personal, como si ya todo fuera dicha y placer. Que México es Casi el Paraíso, (Luis Spota. Novela 1956, editorial, De bolsillo)

Sus discursos están cada día devaluados, sus limitaciones verbales. para expresar ideas, solo reflejan ignorancia y su exposición mediática diaria, es para distraer la ausencia de un Programa de Gobierno.

En suma, la Cuarta Transformación, es transformación de cuarta.

www.entresemana.mx

 

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