REFLEXIONES DE UNA MUJER CONTEMPORÁNEA/ Somos diminutos en un mundo tan grande

Dayana Rodríguez

Ciudad de México, 17 de marzo (entresemana.mx).  Fui testigo de un percance camino a mi trabajo. Iba pasando por la misma calle que siempre suelo andar para llegar a mi trabajo, a muy pocos metros de mí, vi con total claridad como el conductor de un tráiler (los cuales no suelen pasar por esa calle), perdió el control del volante y sin poder frenar, se llevó a su paso un pino y se estrelló contra la banqueta. Mi primera reacción fue ir a auxiliar si había alguna persona accidentada. AFORTUNADAMENTE NO HUBO NADIE LASTIMADO, ni siquiera la persona que manejaba aquel tráiler. El tráiler quedo destrozado por la parte de enfrente, así que el accidente solo quedó en daños materiales.

Después del sobresalto, continué caminando y me dio una gran sensación de pequeñez ante el mundo. No pude evitar pensar, ¿Qué hubiera pasado si, me hubiera salido unos minutos antes de mi casa?, quizás no estuviera contando este desafortunado evento. Así que de forma inmediata le di gracias a Dios por no estar unos cuantos segundos adelante y pensé en todas aquellas personas que salen de su casa a trabajar, haciendo planes para después de su jornada laboral y por algún desafortunado evento, ya no regresan con vida o a salvo a sus casas. Es tan fácil que los seres humanos hagamos constantemente planes a futuro, sin recordar que no tenemos el tiempo garantizado; no sabemos por cuanto tiempo nuestros pies pisaran esta tierra. Solemos vivir en el mañana y nunca en el momento, en el instante, en el aquí y el ahora.

Muchas personas llegan a su trabajo sin ánimo o hartos de tener que ir a trabajar. Entiendo que la rutina, levantarse temprano y tener que “tratar” con esas personas que no te caen tan bien, no es del todo emocionante, pero no te das cuenta que realmente eres muy afortunado de poder llegar a aquel punto, sano, salvo y sin un solo rasguño. Tienes la oportunidad de seguir respirando en esta inmensa tierra. Deberías sentirte afortunado de tener un hoy, de tener un trabajo que te permite pagar tu casa, comida, diversión etc, tienes oportunidad de soñar, de crear, de vivir.

Realmente somos tan diminutos, ante esta enorme tierra, ¿Te has dado cuenta de ello?  No importa la cantidad de dinero que tengas, ni la ropa que uses, ni lo grande que sea tu ego, cuando llega tu momento de partir, todo aquello que fue esencial y necesario en tu vida, deja de perder sentido. El dinero no puede comprar la vida, quizás te podrá ayudar a prolongar un poco tu existencia en la tierra (con los doctores y medicamentos adecuados). En lo personal soy una fiel creyente de Dios, así que considero, que solo estás por el tiempo que el tenga planeado para ti y mientras ese día llega, simplemente vive, disfruta, siéntete agradecido y pleno por estar vivo.

Te propongo que, la próxima vez que salgas camino a tu trabajo y llegues con bien, te sientas realmente afortunado y agradecido por llegar a salvo a tu destino.

¡Que tengas un excelente domingo!

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