CARTAS DESDE CHICAGO/La sexta circuncisión

ROGELIO FAZ. Los foros para los paisanos en el extranjero anunciados por el titular de la Secretaria de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, con el propósito de tener un acercamiento con la diáspora mexicana para atender sus necesidades, preocupaciones y quejas. No es más de lo mismo de siempre, se continúa el paternalismo hacia el paisano.

Cabe mencionar que ya van seis sexenios presidenciables en que los “paisanos-hispanos” han mostrado interés por participar en la vida política de México. Y que hace un cuarto de siglo surgió la ocurrencia de hacer elecciones simbólicas en Chicago para votar por presidente.

Lo que dio origen al movimiento de los derechos políticos de los mexicanos desde el extranjero: votar y ser votados, o sea, tener representación en el Congreso para no estar supeditados a voluntades políticas, a tiempos legislativos o sexenales.

Si bien es cierto que la comunidad en el extranjero carece de madurez política, a pesar de ser un adolescente con capacidad de manutención. Tal parece no se le confía ni su suerte.

Por décadas, representantes de gobiernos federales, estatales municipales, ejidales, juntas de mejoras, sacerdotes, empresarios, brujos y hasta chamanes, han hecho presencia en el extranjero para recibir apoyo a cambio de palmaditas de admiración.

Durante el proceso de pubertad política de los paisanos se han canalizado las inquietudes en reuniones o foros donde se presentan todo tipo de proyectos y quejas. Muchos de esos culminan en banquetes de clubes de oriundos donde se corona a reinas y se hacen colectas para ayudar a reparar parroquias, escuelas o clínicas de salud. Fe, civismo y salud.

Los anfitriones echan la casa por la ventana y los agasajados se dejan cachondear. Una especie de ritual social, cultural y religioso.

Algo así como relaciones exteriores íntimas por encimita, sin preñar un proyecto con paternidad propia. Una especie de amor platónico con un funcionario con quien hay que tomarse la foto del recuerdo, una relación fugas. Y así sucesivamente este ritual se viene dando para seguir eyaculando por afuerita.

Desde los inicios de la pubertad política de los paisanos se proponía la sexta circunscripción -México está conformado por cinco circunscripciones electorales- es decir, con representación proporcional con diputados paisanos para evitarnos todas estas fantasías turbias. Pero por cuestiones de extraterritorialidad, soberanía y todas esas cosas que solo entienden los adultos mayores y responsables, solo se ha logrado el amor de lejos. Por correo.

Si por salud política, cultural o mental, no se hace una circuncisión al sistema político mexicano, como sucede en ciertas sociedades donde a los niños recién nacidos o a jovencitos por creencia religiosa, cultural o médica, se les practica la circuncisión, nos podría dar una infección social.

No estaría mal elegir cónsules como ejercicio para ir preparando a la comunidad en el extranjero a este ritual democrático. Sea por cultura, religión o higiene, mental pues.

En otras palabras, el pueblo sabio en el extranjero debe empezar a elegir a sus cónsules para enfrentar sus responsabilidades.

La idea de la circuncisión en esas ciertas sociedades sirve para inculcar en el varón a que sea una persona madura, con la capacidad de soportar el dolor, el sufrimiento y las dificultades de la vida, como sucede en la comunidad judía y su diáspora, que se prepara para asumir la obligación al contraer matrimonio y formar familia, sin olvidar su origen y responsabilidad política.

Ojalá un día México proponga al menos ternas para sedes consulares y se presenten ante la comunidad y sea la misma comunidad la que decida cuál cónsul se queda, porque eso de venir a decirnos lo que necesitamos o cómo podemos canalizar nuestros intereses no nos deja madurar políticamente.

rogeliofaz@yahoo.com

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