PUNTALES/ Vivienda en franca desaceleración

 

>> Crédito también se frena

>> Empleos y poder adquisitivo detonadores

>> HSBC, bonos verdes

AGUSTÍN VARGAS*. Recientemente se dieron a conocer los datos sobre la evolución de la vivienda al término del 2018 y sus perspectivas para este y el próximo año. Llama la atención que las cifras se hayan mantenido casi estables, si acaso con ligeros incrementos en cuanto a precios y crecimiento de la industria, sobre todo las edificaciones nuevas.

Es más relevante aún que los más recientes datos de los indicadores sobre vivienda en México destaquen que en el último año la vivienda usada se encuentra mejor posicionada respecto a las unidades nuevas, en materia de plusvalía.

Respecto a los costos, el índices de precios de la vivienda que elabora la Sociedad Hipotecaria Federal destaca que al cierre del cuarto trimestre de 2018 aumentó 7.9% respecto al mismo período de 2017.

Se estima que los precios de la vivienda podrían haber reflejado en 2018 los ritmos máximos de apreciación y que en lo sucesivo podrían experimentar crecimientos más moderados.

Si bien al cierre de 2018, tanto la vivienda económica-social como la vivienda media-residencial se apreciaron a ritmos similares de 8.1% en términos anuales, por condición de uso, la vivienda usada adquirió mayor plusvalía durante el año respecto a la vivienda nueva, que mostró menor dinamismo en el mercado respecto a 2017.

Lo que es un hecho, es que el sector de la vivienda entró en una fase de franca desaceleración desde principios de 2017 y es momento que aún no recupera los niveles de antaño. Esto, por supuesto, va de la mano con el otorgamiento de crédito, principalmente el que otorga la banca comercial.

Crédito se desacelera

El crédito bancario a la vivienda registró en 2018 un crecimiento anual real promedio de 3.7%, prácticamente igual al observado en 2017 (3.6%). Al igual que sucedió con el crédito bancario al consumo, el otorgado a la vivienda también se desaceleró de manera importante desde el inicio de 2017.

Sin embargo, a diferencia de lo que ocurrió con el crédito al consumo, a partir de enero de 2018 este tipo de crédito empezó a experimentar una leve pero constante recuperación en su ritmo de expansión, registrando en ese mes una tasa de crecimiento anual real de 2.5% y cerrando el año con una tasa de 4.7%.

Esto sugiere que la contracción del salario medio de cotización de los trabajadores afiliados al IMSS que se registró a lo largo de 2017 estuvo estrechamente acompañada de la desaceleración que el crédito a la vivienda registró en ese año. A partir de que el salario medio real del IMSS volvió a crecer en 2018, el crédito a la vivienda mejoró su desempeño.

Entre los factores que también podrían haber incidido para la recuperación del crédito a la vivienda se encuentra un mayor optimismo de los hogares respecto a la evolución del estado general de la economía y su situación financiera personal, percepción que les animaría a contratar un crédito de más largo plazo.

Por ejemplo, el índice de confianza del consumidor registró un crecimiento promedio de 11.9% en 2018, después de la caída de 3.7% reportada en 2017.

Por otro lado, el incremento en la tasa de interés para los créditos hipotecarios ha sido más moderada que el observado para tasas de referencia de mayor plazo.

En el último año (entre dic-17 y dic-18), la tasa de interés hipotecaría se incrementó 20 puntos base (pb), significativamente menos que el incremento observado en el mismo periodo para los Bonos M a 10 años, que registraron un incremento de 148 pb.

Lo anterior, aunado al incremento promedio de 9.5% observado entre enero y septiembre de 2018 en los precios de la vivienda, podría haber incentivado la adquisición de este tipo de crédito para anticiparse a un futuro incremento en tasas o un mayor encarecimiento de la vivienda.

En adelante, un mayor ritmo de crecimiento del crédito a la vivienda dependerá tanto de la generación de mayor empleo formal como de la recuperación del poder adquisitivo de los hogares.

HSBC, bonos verdes

HSBC México fue reconocido por el Consejo Consultivo de Finanzas Verdes y la Bolsa Mexicana de Valores como la Banca de Inversión Líder en la colocación de Bonos Verdes, Sociales y Sustentables etiquetados en México.

La institución financiera fue pionera en la estructuración del primer bono verde para una ciudad en Latinoamérica (Gobierno de la Ciudad de México), en el primer bono sustentable para un corporativo en México (Rotoplas), el primer bono social en México (Nafinsa) y el primer bono social para la agricultura a nivel mundial (FIRA), labor con la que HSBC busca fortalecer el mercado de las finanzas sustentables.

El reconocimiento fue otorgado en el marco de la primera edición de los Premios Bonos Verdes, Sociales y Sustentables, donde también se distinguió a los principales actores que impulsan la transición hacia una economía baja en carbono.

“En HSBC México queremos ayudar a los gobiernos y a las empresas a lograr sus objetivos de sustentabilidad al tiempo que impulsamos la transición a una economía baja en carbono. El banco participó en la colocación de 80% del monto total de bonos verdes sociales y sustentables emitidos por entidades mexicanas, por un total de nueve billones de dólares”, señaló Nuno Matos, director general de HSBC México al recibir el premio en las instalaciones de la Bolsa Mexicana de Valores.

 

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*Periodista, director de la Revista Hábitat Mx

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